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Domingo, 11 de octubre de 2026
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A treinta años de Scream, el truco con el que Wes Craven rompió a Drew Barrymore antes del primer corte

La escena que mató a una protagonista en doce minutos no fue solo una decisión de marketing: detrás del llanto había un recuerdo que la actriz no podía sacarse de la cabeza.

Por Delfina IbarraGaming y cultura digital · · hace 58 min
A treinta años de Scream, el truco con el que Wes Craven rompió a Drew Barrymore antes del primer corte

Yo tenía ocho años cuando vi Scream por primera vez y la escena de Drew Barrymore me dejó clavada en el sillón. Treinta años después, sigo pensando que esa apertura es de las cosas más audaces que hizo el cine de terror. Ahora se conoce el detalle que faltaba: las lágrimas de Casey no eran actuadas.

Wes Craven, director de la película estrenada en 1996, necesitaba que el llanto fuera real. La noche anterior al rodaje, Barrymore había leído una nota sobre un hombre que quemó vivo a su perro. La historia la había perturbado tanto que no pudo dormir. Cuando se lo dijo a Craven, el director vio la oportunidad y la usó sin aviso.

Un susurro y una imagen imposible de sacar

Durante la filmación, Craven se le acercaba al oído y le susurraba Estoy encendiendo el mechero. La frase era suficiente para devolver a Barrymore a esa imagen y disparar una reacción genuina. Julie Plec, asistente de dirección en ese rodaje, lo contó así desde afuera del set: Se oía a Drew gritar y aullar, y yo pensaba: ¿Pero qué coño está pasando ahí dentro? Y era Wes, que la estaba animando.

La otra capa: matar a la protagonista en el póster

La actuación fue solo una parte de la trampa. La otra fue de manual: Barrymore aparecía como cara de la campaña promocional, en el tráiler y en los avisos, lo que hacía creer al público que era la protagonista. Matarla a los doce minutos fue un golpe que cambió las reglas del slasher.

Richard Potter, director de desarrollo de Dimension Films, resumió la lógica del equipo cuando la idea se discutía: Vas a ver el tráiler y los anuncios, y vas a estar seguro de que ella es la protagonista. Es imposible que muera. Cuando muera al final de esa secuencia, pensarás: cualquiera podría morir. La movida dialogaba con Hitchcock, que en Psicosis había hecho algo parecido con Janet Leigh.

Mirá, si hoy un director intentara lo mismo, le diría que es un truco de otra época. Pero eso es lo que tiene Scream: treinta años después, la escena sigue siendo una clase de cómo se construye tensión y sorpresa al mismo tiempo, con una decisión de guion, una dirección de actores y una campaña de prensa trabajando juntas. Diez a un diez, sin vueltas.

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Delfina IbarraGaming y cultura digital

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