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Miércoles, 7 de octubre de 2026
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Adelgazar a cualquier precio: cuando bajar la grasa corporal de más empieza a jugarle en contra al cuerpo

Investigadores de Oxford, Míchigan y la Universidad Estatal de Wayne advierten que llevar las reservas a mínimos extremos puede afectar músculos, huesos y hormonas, incluso en personas que entrenan. Un estudio con más de 700 deportistas marca umbrales que desmontan el mito del 1% o 2% como sinónimo de buena forma.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · · hace 1 h
Adelgazar a cualquier precio: cuando bajar la grasa corporal de más empieza a jugarle en contra al cuerpo

Lo cuenta Tamara, una corredora amateur de Neuquén, mientras se ata los cordones antes de la clase de boxeo: entrena seis días por semana, controla cada gramo de lo que come y se pesa a diario. El espejo le dice que está cerca de su objetivo, pero el último análisis de sangre le dejó un mensaje que no esperaba: la testosterona cayó, el ciclo menstrual se volvió irregular y el médico le habló de un posible problema óseo. Tamara no está sola, ni es un caso aislado.

Un porcentaje de grasa corporal tomado en forma aislada no alcanza para evaluar la composición del cuerpo. La edad, el sexo y la distribución del tejido adiposo cambian esa lectura, y cada herramienta de medición tiene sus limitaciones. La balanza de bioimpedancia puede arrojar resultados distintos según el estado de hidratación, y los pliegues cutáneos no permiten conocer la grasa que rodea los órganos, que es justamente la más relevante para la salud metabólica.

Lo que muestra el DEXA y lo que desmiente el estudio

La densitometría DEXA distingue entre tejido graso, masa magra y masa ósea, aunque necesita equipamiento especializado y suele ser costosa. Con ese método se realizó un estudio con más de 700 deportistas en el que participó Tamara Hew-Butler, investigadora de la Universidad Estatal de Wayne. Los valores mínimos registrados fueron del 10% en hombres y del 16% en mujeres, muy lejos del 1% o 2% que suele circular en redes al hablar de definición muscular.

Jessica Maung, investigadora de enfermedades metabólicas de la Universidad de Míchigan, explicó que una cantidad insuficiente de grasa puede alterar distintos órganos y sistemas. Cuando una restricción calórica muy marcada reduce esas reservas, el cuerpo puede recurrir al músculo para obtener energía y comprometer tanto la generación como la reparación del tejido óseo.

  • En hombres con alimentación insuficiente, la testosterona puede caer junto con la energía y el rendimiento deportivo.
  • En algunas deportistas, los niveles demasiado bajos de grasa se relacionan con irregularidades menstruales o falta de menstruación.
  • Disponer de pocas reservas, según Fredrik Karpe, profesor de medicina metabólica de la Universidad de Oxford, dificulta la respuesta del organismo ante infecciones graves.
“El tejido adiposo guarda combustible para cuando hace falta y produce leptina, una hormona que le dice al cerebro cuánta energía hay disponible. Si esa señal cae, el cuerpo empieza a guardar recursos.”Fredrik Karpe, Universidad de Oxford

El exceso también importa, y mucho, sobre todo cuando la grasa se acumula alrededor de los órganos. La grasa visceral favorece la liberación de sustancias inflamatorias y se asocia con resistencia a la insulina, hígado graso y mayor riesgo cardiovascular. La paradoja es que desde el interior productivo del país, donde las pesas y los espejos muchas veces marcan la agenda, se naturaliza tanto la delgadez extrema como la acumulación abdominal, y en ambos casos el cuerpo termina pagando la cuenta.

El mensaje de fondo es incómodo para la cultura del fitness: no existe un porcentaje de grasa adecuado universal, y empujar los números hacia abajo puede ser tan dañino como dejarlos muy arriba. El estudio que difundió Tamara Hew-Butler y los análisis de Karpe y Maung coinciden en algo que rara vez aparece en las publicidades de suplementos y rutinas virales: el cuerpo no es solo un tema estético. Lo que ninguna marca de suplementos ni los planes exprés de verano suelen aclarar es que, en ese rango del 1% o 2% que se celebra en redes, no hay salud, hay un organismo en modo ahorro, y la factura llega después, en silencio, en forma de hueso roto, ciclo perdido o defensas bajas.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

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