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Martes, 20 de octubre de 2026
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Asalto en un barrio cerrado de Beccar: obligan al dueño a manejar su propia camioneta para escapar

Un abogado de 47 años fue reducido en su casa del complejo Ovejitas durante la madrugada del domingo. Los delincuentes sustrajeron mil dólares, una consola de videojuegos, un teléfono y transfirieron ochocientos mil pesos desde su cuenta bancaria.

Por Valentina SchmidtCiberseguridad · · hace 2 h
Asalto en un barrio cerrado de Beccar: obligan al dueño a manejar su propia camioneta para escapar

Un abogado de 47 años fue víctima de un asalto domiciliario en el barrio privado Ovejitas, ubicado sobre la calle Guido al 2500, en la localidad de Beccar, partido de San Isidro. El hecho ocurrió en la madrugada del domingo y se extendió durante varias horas dentro de la propiedad. Los delincuentes ingresaron por la parte trasera de la vivienda sin que la víctima advirtiera su presencia hasta que el ruido de sus movimientos lo despertó. Cuando el propietario intentó identificar el origen de los sonidos, fue interceptado en su propia habitación.

Los asaltantes lo redujeron en el lugar y le apoyaron un arma en la cabeza mientras le exigían dinero en efectivo. La víctima les señaló que guardaba billetes en la mesa de luz, pero al revisarla no encontraron fondos. La tensión creció hasta que el abogado recordó que había dejado alrededor de mil dólares en el interior de su camioneta Ford Kuga, estacionada frente al domicilio. Los delincuentes tomaron las llaves del vehículo, accedieron a él y se apropiaron de ese monto.

Durante el procedimiento, los autores del robo también sustrajeron una consola de videojuegos y un teléfono celular. A continuación, accedieron a las cuentas del abogado y realizaron transferencias bancarias por aproximadamente ochocientos mil pesos. Antes de abandonar la propiedad, dejaron una inscripción en una pared de la casa vinculada a una organización criminal. De acuerdo con fuentes de la investigación judicial consultadas para esta nota, no existe por el momento ningún elemento concreto que vincule a los autores del hecho con la banda a la que hace referencia esa pintada. Las mismas fuentes aclararon que la inscripción replica una firma asociada a una agrupación ya desarticulada, pero remarcaron que eso no constituye una prueba de pertenencia.

La coacción para atravesar el cerco perimetral

Para salir del barrio cerrado sin ser interceptados por el personal de seguridad del complejo, los asaltantes obligaron al abogado a conducir su propia camioneta. Lo mantuvieron bajo amenaza durante el trayecto y lo liberaron a unas tres cuadras del ingreso, donde abandonaron el vehículo y huyeron. De ese modo, los delincuentes evitaron los controles del ingreso principal y ganaron tiempo de fuga. La mecánica del escape fue posible, según las fuentes consultadas, porque el conductor que atravesó el puesto de vigilancia fue el propio dueño del rodado, cuya cara y patente resultaban conocidas para el personal de seguridad.

A lo largo del asalto, los delincuentes mencionaron el nombre de un funcionario judicial y sugirieron que este habría facilitado información sobre la víctima. Las fuentes de la investigación descartaron esa versión y la describieron como un intento deliberado de los asaltantes por instalar confusión y obtener impunidad.

Qué se sabe hasta ahora y qué resta investigar

La causa quedó radicada en la fiscalía local de San Isidro, que inició una investigación para identificar a los autores materiales. Los elementos incorporados hasta el momento son los testimonios de la víctima, las cámaras de seguridad internas del barrio y el registro de las transferencias bancarias realizadas desde el teléfono del abogado. Resta establecer cuántos integrantes tuvo el grupo, si contaban con datos previos sobre los movimientos y los haberes del propietario, y cómo accedieron al perímetro del complejo.

  • Mil dólares en efectivo dentro de la camioneta Ford Kuga.
  • Una consola de videojuegos.
  • Un teléfono celular.
  • Transferencias bancarias por aproximadamente ochocientos mil pesos.
  • Una inscripción en una pared de la casa, aún sin vínculo confirmado con los autores.
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Valentina SchmidtCiberseguridad

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