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Domingo, 11 de octubre de 2026
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Daniel, el ladrillero de Los Hornos que cosechó un zapallo de 23 kilos y volvió a creer en la huerta

Mariano Moreno relanza el concurso Ciudad Zapallo y reparte semillas gratis a quien quiera animarse a sembrar. La historia de un hombre del barrio Los Hornos que combina los ladrillos con la tierra y el primer premio.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · · hace 1 h
Daniel, el ladrillero de Los Hornos que cosechó un zapallo de 23 kilos y volvió a creer en la huerta

Daniel tiene 57 años, vive en el barrio Los Hornos, a ocho kilómetros del centro de Mariano Moreno, y desde hace más de dos décadas se levanta cada mañana para amasar ladrillos sobre el arroyo Covunco. Primero lo hizo en el taller de otro, y desde 2008 en el propio, mientras veía cómo el barrio crecía alrededor de su horno. Hace tres, en ese mismo predio, se le dio por sembrar. Con las semillas que le acercó el municipio, armó una huerta con papas, tomates y zapallos, y el año pasado levantó un zapallo de 23,560 kilos que le valió el primer puesto en la edición inaugural del concurso Ciudad Zapallo.

Lo que en la región se conoce como el Valle del Covunco tiene historia agrícola larga: fue asiento de una colonia agrícola y pastoril, y el zapallo fue durante años uno de sus cultivos emblema. El programa municipal apunta a retomar esa práctica desde las familias, y por eso este martes 13 de octubre, a las 10 de la mañana, en el Balneario Municipal, se lanza la segunda edición del concurso con una jornada de capacitación y entrega de kits de semillas sin costo. La entrada es libre y no requiere inscripción previa.

Una propuesta para los que nunca sembraron

Desde el interior, lo que más me interpela de esta movida es que no le habla solo a los productores con experiencia. La convocatoria está abierta a vecinos que nunca cultivaron y quieren dar los primeros pasos en una huerta familiar. Los materiales para comenzar, incluidas las semillas, se entregan ese mismo día. Es una manera de correr la vara: sembrar deja de ser un saber de especialistas y vuelve a ser algo que cualquiera puede intentar en el patio de casa.

“La producción de ladrillos me ayudó a vivir.”Daniel Ceferino Panitrul, ganador de la primera edición

Daniel hoy sigue combinando ambas actividades, y en su biografía está la síntesis de lo que busca el programa: un laburante manual que le encontró la vuelta a la tierra sin dejar su oficio. El podio de la primera edición lo completaron Antonio Moscoso, de Covunco Arriba, con un zapallo de 19,260 kilos, y Mariano Villagra, también de Los Hornos, con uno de 14,760 kilos. Es decir, los tres ganadores son de parajes chicos del interior del municipio, no del centro urbano. Esa es la brecha territorial que el concurso vino a achicar: poner en valor a quienes siempre producen, pero rara vez aparecen en las fotos.

Lo que dijo el municipio y lo que todavía no

  • Capacitación presencial y entrega gratuita de semillas el martes 13 de octubre a las 10 en el Balneario Municipal de Mariano Moreno.
  • Participación abierta a productores con experiencia y a vecinos que quieran armar su primera huerta, sin inscripción previa.
  • Acompañamiento durante todo el ciclo a cargo del área de Producción municipal, a través del PRODA, el organismo que ejecuta el programa en territorio.
  • Apuesta a recuperar un cultivo emblema del Valle del Covunco, con fuerte arraigo en familias del interior del municipio.

La responsable del área de Producción municipal, Carolina Gez, que acompañó a los huerteros durante todo el ciclo anterior, lo resumió con una frase que vale la pena repetir: "Cuando hay política pública y manos dispuestas, la tierra responde". Es una definición bonita, pero deja abiertas algunas preguntas que el municipio todavía no respondió públicamente: cuántas familias terminaron sosteniendo su huerta una vez terminado el concurso, qué asistencia técnica se garantiza después de la entrega de semillas y si el programa prevé alguna escala comercial para quienes, como Daniel, quieren ir más allá del autoconsumo. Mientras tanto, este martes el Balneario se llena de tierra, semillas y, sobre todo, de vecinos del interior que vuelven a confiar en que una planta puede ser el comienzo de algo más grande.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

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