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Desde el interior, dos frutas y un mismo problema: qué hay detrás del kiwi y la ciruela pasa contra el estreñimiento

La evidencia clínica los pone en el centro de la conversación digestiva. Un repaso por sus mecanismos, los estudios que los respaldan y la advertencia médica que casi nunca aparece en las notas de tendencias.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · 4 de septiembre de 2026 · hace 2 h

María del Carmen tiene 52 años, vive en Río Gallegos y hace más de una década convive con un problema que, dice, nunca le había prestado demasiada atención hasta que se volvió cotidiano: el estreñimiento. Como tantos lectores del interior del país, buscó primero soluciones caseras, después recomendaciones en redes y, cuando la rutina se quebró, terminó en el consultorio de un gastroenterólogo. En esa sala, una y otra vez, apareció la misma dupla: kiwi y ciruela pasa. Lo que poca gente sabe es que detrás de esas dos frutas hay años de investigación, mecanismos fisiológicos distintos y un debate clínico que todavía no tiene un veredicto definitivo.

El estreñimiento es uno de los motivos de consulta más frecuentes en gastroenterología y, antes de avanzar hacia el tratamiento farmacológico, las recomendaciones iniciales apuntan a modificar la alimentación, aumentar la ingesta de líquidos e incorporar fibra de forma gradual. En ese marco, dos frutas concentran buena parte de la evidencia disponible: el kiwi y la ciruela pasa.

Lo que dice la evidencia sobre el kiwi

La Organización Mundial de Gastroenterología sitúa a la fibra y la hidratación como pilares del abordaje dietario del estreñimiento. El kiwi responde a ese perfil: aporta fibra soluble e insoluble, retiene agua en el intestino delgado y favorece deposiciones más blandas. Un ensayo multicéntrico revisado por el American College of Gastroenterology encontró que el consumo de dos kiwis verdes por día se asoció con un aumento de al menos 1,5 evacuaciones espontáneas completas por semana en personas con estreñimiento funcional o síndrome de intestino irritable con predominio de constipación. El mismo análisis registró mejoras en la consistencia de las heces y en el esfuerzo durante la evacuación.

Por qué la ciruela pasa actúa por otra vía

La ciruela pasa opera por un mecanismo diferente. Además de fibra y pectina, contiene sorbitol, un alcohol de azúcar que el intestino delgado absorbe de manera incompleta. Ese proceso atrae agua hacia la luz intestinal, lo que ablanda las heces y facilita su paso. Una revisión publicada en la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos identificó además compuestos fenolic en la ciruela pasa como factores que contribuyen a su efecto laxante. Su potencia parece apoyarse más en el incremento del volumen del bolo fecal que en una aceleración del tránsito intestinal total.

  • Estudios comparativos que incluyeron ambas frutas, junto con psyllium, registraron mejoras similares en la frecuencia de evacuaciones espontáneas completas en personas con estreñimiento crónico.
  • No surge de esa evidencia un ganador indiscutido: la elección se define por tolerancia y por el síntoma predominante.
  • El kiwi tiende a generar menos distensión y molestias digestivas, por lo que suele recomendarse cuando hay hinchazón abdominal asociada.
  • La ciruela pasa mantiene ventaja cuando el problema principal son las heces duras, gracias a su mecanismo osmótico.
  • En ambos casos, los especialistas recomiendan una incorporación gradual para evitar gases y malestar.

La brecha que casi nunca se nombra

Aquí aparece un dato que me interpela como periodista del interior: la evidencia clínica sobre kiwi y ciruela pasa se construyó sobre poblaciones urbanas, en centros de alta complejidad de Europa, Norteamérica y Oceanía. No existen, hasta donde pude relevar, ensayos multicéntricos con representación significativa de pacientes del norte argentino, la Patagonia o el Noroeste. Eso no invalida los resultados, pero sí deja un vacío: no sabemos con precisión cómo responden organismos que, por, clima y acceso a alimentos frescos, presentan patrones digestivos distintos. Mientras la academia no cierre esa brecha, la recomendación general se aplica por extensión, no por estudios propios.

Los especialistas coinciden en un punto que las notas de tendencias suelen omitir: ningún alimento resuelve el estreñimiento por sí solo. La fibra necesita agua para funcionar, el sorbitol puede generar gases y distensión si se abusa de la dosis, y la tolerancia varía de persona a persona. Lo que elogiamos como solución natural suele ser, en realidad, una herramienta más dentro de un cambio de hábitos que, bien orientado, puede evitar el camino hacia los medicamentos.

María del Carmen volvió del consultorio con una indicación precisa: dos kiwis por día, al menos dos litros de agua y caminatas de media hora. Nada de ciruela pasa por ahora, porque en su caso predomina la distensión. Empezó la semana y, según me contó, notó cambios recién en el quinto día. No hubo magia ni hubo milagro. Hubo, eso sí, paciencia, constancia y un plan ajustado a su cuerpo. Eso es lo que la evidencia dice. Y eso es, también, lo que ninguna nota sobre frutas milagrosas se molesta en contar.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

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