Dos esquivan por metros una avalancha en Chapelco y reabren el debate sobre los límites del cerro
La nieve se soltó en un sector no habilitado del filo, a casi 1.980 metros, y dos esquiadores quedaron a centímetros del frente blanco. El episodio vuelve a poner la lupa sobre qué pasa cuando alguien decide salirse de las pistas señalizadas en la montaña.
Lo primero que pienso cuando me llegan estas noticias es en la cara de quien las vivió. Imagino a Marcelo, un esquiador de Bariloche que conozco desde hace años, descendiendo en zigzag por una ladera que le prometía nieve polvo, y de golpe sintiendo cómo el piso deja de ser piso. El jueves por la tarde, en el filo posterior del Cerro Chapelco, a casi 1.980 metros sobre el nivel del mar, esa escena se repitió con dos personas que, por suerte, están hoy contando el cuento y no formando parte de un parte policial.
Según me acerco a los detalles, lo que ocurrió fue esto: una masa importante de nieve se desprendió en un sector del cerro que no integra el dominio esquiable habilitado, en una zona que no cuenta con señalización ni autorización para la práctica del esquí. Los dos esquiadores que bajaban por el lugar quedaron muy próximos al avance del manto blanco, pero lograron alejarse sin lesiones. No hubo heridos, y eso ya es toda una noticia.
Un protocolo que funcionó a tiempo
El complejo Chapelco activó de inmediato su protocolo de seguridad. Eso significó cerrar el acceso al sector, despejar el área y comenzar a evaluar la estabilidad de la montaña antes de permitir el regreso de cualquier persona al lugar del deslizamiento. La secuencia quedó registrada por testigos que estaban en las inmediaciones y las imágenes muestran la velocidad con la que la nieve avanzó sobre la ladera: una de esas filmaciones casuales que después dan vuelta por todos los grupos de WhatsApp y que, vistas en frío, asustan tanto como el momento mismo.
Por qué se cae la nieve de la montaña
Las avalanchas no son un capricho del clima: se producen cuando una masa de nieve pierde estabilidad sobre una pendiente. Las causas más comunes son la acumulación de capas con distinta consistencia, los cambios bruscos de temperatura, el viento que redistribuye la nieve hacia ciertos puntos y, por supuesto, la inclinación del terreno. Después de nevadas intensas, el viento forma acumulaciones que pueden volverse inestables si la adherencia entre capas es débil. Y hay un dato que muchas veces se olvida: el paso de personas por sectores no habilitados puede agregar la sobrecarga suficiente para que la ladera termine cediendo.
- Respetar de manera estricta las zonas señalizadas y habilitadas por el centro de esquí.
- No abandonar las pistas demarcadas, incluso cuando la nieve polvo parece tentadora.
- Prestar atención a las indicaciones del personal de seguridad y patrulla.
- Consultar el parte de avalanche risk antes de salir a la montaña.
- Tener presente que el filo del Cerro Chapelco no está autorizado para la práctica del esquí ni del snowboard.
La montaña como espejo del interior
Cuando uno mira desde el interior del país, estas noticias suelen llegar tarde y filtradas por el ruido de la Ciudad. Pero lo cierto es que la temporada alta en Chapelco se extiende hasta el 30 de septiembre y que la zona cordillerana recibe cada año a miles de esquiadores, muchos de ellos llegados desde provincias alejadas, que desconocen los códigos de la montaña. La brecha entre quienes tienen formación en nieve y quienes se lanzan por una ladera tentadora sigue siendo enorme, y se nota en cada episodio como el de este jueves. Mientras en los centros con más trayectoria los cursos de seguridad son moneda corriente, en buena parte del público que llega de otras regiones la información sobre riesgo de avalanchas sigue siendo, en el mejor de los casos, un folleto que se lee de pasada.
Las autoridades del complejo recordaron que el filo es uno de los puntos más altos del cerro y que ese sector no está señalizado ni autorizado para esquiar. La recomendación, una y otra vez, es la misma: permanecer dentro de las zonas habilitadas y respetar las indicaciones del personal especializado. Hasta ahí, el comunicado oficial. Lo que el comunicado no dice, y que a mí como cronista me sigue dejando esa sensación de nudo en la garganta, es por qué cada temporada alguien decide jugársela igual fuera de las pistas, qué información le faltó o qué confianza de más le sobró. Esa zona gris entre la advertencia y la decisión personal es, muchas veces, la diferencia entre volver a casa con anécdotas y no volver.
