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El Cura Brochero ya tiene su camino bendecido por el Congreso: 240 kilómetros de fe, historia y paisaje serrano

La Cámara de Diputados declaró Patrimonio Cultural Inmaterial al recorrido que une los tres puntos clave de la vida del santo cordobés. El 12 de septiembre, una nueva peregrinación vuelve a poner a prueba las piernas y el alma de los caminantes por las Altas Cumbres.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · 27 de agosto de 2026 · hace 57 min

A María Inés la conocí hace años en una parada de colectivo en Villa Cura Brochero, cuando todavía no existía este circuito y la gente del lugar hablaba del Cura Gaucho como quien menciona a un pariente ilustre. Esa mañana me contó que su abuelo había sido uno de los alumnos de José Gabriel del Rosario Brochero, aquel sacerdote que a fines del siglo XIX se internaba a caballo por los pueblos más perdidos de Traslasierra para abrir escuelas, enseñar oficios y, sobre todo, para que nadie se sintiera olvidado. María Inés sonreía al recordarlo, con esa mezcla de orgullo y de algo parecido a la gratitud que todavía se siente en el valle cuando se nombra al cura. Esa memoria, que durante décadas fue creciendo en silencio, acaba de obtener un reconocimiento que ella, desde el interior, viene reclamando desde siempre.

La Cámara de Diputados de la Nación convirtió en ley, con 207 votos afirmativos, la declaración del Camino de Brochero como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Argentina. No se trata solo de una ruta turística: la decisión pone en valor un entramado de 240 kilómetros que conecta tres localidades cordobesas con historia en común: Villa Santa Rosa de Río Primero, donde nació el sacerdote; la ciudad de Córdoba, donde cursó su formación religiosa; y Villa Cura Brochero, en el corazón de Traslasierra, donde desplegó durante décadas su obra pastoral y social.

Un circuito con espíritu de Santiago

El trazado toma como referencia el modelo del Camino de Santiago de Compostela, tanto en su mística como en su mecánica. La nueva ley contempla la creación de un pasaporte del peregrino, un documento que acredita el paso por los distintos puntos del recorrido. Quienes completen los tres destinos centrales recibirán una certificación como Peregrinos de Brochero, una suerte de credencial que empieza a darle forma institucional a una devoción que ya era masiva pero todavía informal.

  • Recorrido total: 240 kilómetros por caminos serranos, aptos para caminantes y ciclistas.
  • Tramo más exigente: el Camino del Peregrino, de 28 kilómetros por las Altas Cumbres hasta Villa Cura Brochero.
  • Beneficio para los locales: inscripción sin costo para residentes del departamento San Alberto.

Para quienes quieran vivirlo en carne propia, la cita es el sábado 12 de septiembre, con la 13ª edición de la peregrinación, justo al cumplirse trece años de la beatificación del cura. La concentración arranca a las 6 de la mañana en Giulio Cesare y la salida está prevista para las 7, con destino final en Villa Cura Brochero. La inscripción cuesta 5.000 pesos y es gratuita para los vecinos del departamento San Alberto, una decisión que los organizadores defienden como una forma de reconocer que los protagonistas de esta historia siguen siendo, sobre todo, los habitantes del valle.

“La idea es poner en valor la historia y la identidad del recorrido; fue un trabajo de años para recuperar y conectar los distintos tramos.”Darío Capitani, presidente de la Agencia Córdoba Turismo

La declaración también amplía el reconocimiento a las celebraciones, los saberes y las prácticas comunitarias vinculadas a la tradición brocheriana, y no se queda únicamente en el aspecto físico del trazado. Eso importa y mucho desde el interior, porque Brochero no fue un santo de escritorio: lo sus alumnos, lo sus caminos de tierra y lo siguen las familias que cada septiembre se calzan las zapatillas para subir las Altas Cumbres. La brecha entre quienes conocen esta historia de cerca y quienes la descubren recién ahora por los medios es enorme, y la ley, en ese sentido, llega para achicarla.

Los organizadores aclararon, además, que la caminata se suspende ante condiciones meteorológicas adversas, una advertencia que no es un detalle: en las Altas Cumbres, el clima puede cambiar en cuestión de minutos y la montaña no perdona una mala decisión. Más allá de eso, lo que queda flotando es una pregunta que el Estado todavía no terminó de responder: cómo se va a sostener en el tiempo la señalización, el mantenimiento de los senderos y la promoción de un circuito que acaba de dar un salto institucional, pero que necesita infraestructura, presupuesto y presencia concreta para no quedar solo en el papel. Brochero, que hizo escuela con lo poco que tenía, merecía este reconocimiento. Ahora falta que la política le haga el aguante.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

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