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Miércoles, 14 de octubre de 2026
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El gato que duerme en la cama puede traer un parásito con apellido zoonótico: qué dice el nuevo estudio

Un relevamiento masivo en Estados Unidos y Canadá encontró presencia de Giardia duodenalis en gatos domésticos. Una variante genética del parásito puede saltar a las personas. Veterinarias llaman a no alarmarse, pero sí a controlar.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · · hace 1 h
El gato que duerme en la cama puede traer un parásito con apellido zoonótico: qué dice el nuevo estudio

A Martina la conocieron en una veterinaria del conurbano bonaerense después de varias llamadas. Tenía cinco años y vivía con dos chicos en una casa de Morón. El diagnóstico llegó con un estudio coproparasitario de rutina: Giardia duodenalis. La familia se sorprendió porque el animal comía bien, jugaba y, según repetía la dueña, "no tenía nada raro". El caso de Martina, que parece menor, abre una pregunta que un estudio publicado esta semana vuelve a poner en el centro.

La investigación, difundida en la revista PLOS One y basada en 157.616 muestras de materia fecal de gatos domésticos analizadas entre marzo de 2022 y agosto de 2023, detectó la presencia del protozoo intestinal Giardia duodenalis en el 6,3 % de los animales. El universo analizado procedía de 49 estados de Estados Unidos y cinco provincias canadienses, todas las muestras procesadas en un mismo laboratorio comercial de referencia.

Las variantes A y B son las que miran a las personas

De los 9.962 gatos que dieron positivo, 1.840 portaban los ensamblajes genéticos A o B, las variantes que pueden infectar a seres humanos además de a otros mamíferos. Ese subgrupo representa el 18,5 % de los infectados. La mayoría de los gatos positivos, en cambio, llevaba el ensamblaje F, asociado de manera predominante a la especie felina.

  • 6,3 % de prevalencia general de Giardia duodenalis en gatos domésticos analizados en Norteamérica.
  • 18,5 % de los gatos positivos portaba las variantes A o B, las transmisibles a personas.
  • 10,7 % de positividad en gatos menores de un año, contra 1,3 % en adultos.
  • 19,7 % de los gatos jóvenes positivos presentó las variantes con potencial zoonótico.
  • La mayoría de los animales infectados no presenta síntomas visibles.

El dato que más llamó la atención del equipo es el de la edad. Los gatos menores de un año concentran una tasa de infección del 10,7 %, contra apenas el 1,3 % en adultos. Los veterinarios consultados coinciden en que los cachorros comparten bebederos, cajas de arena y superficies con mayor frecuencia, y su sistema inmune está todavía en formación.

Para quienes conviven con gatos desde el interior del hogar, el dato clave es cómo se transmite el parásito: los quistes abandonan el cuerpo con las heces y pueden permanecer viables en agua, alimentos, objetos y pisos. La sola presencia de Giardia en un gato no equivale a un contagio a las personas del entorno, pero sí funciona como señal para hacer una consulta veterinaria y, en muchos casos, un análisis de la familia.

Síntomas para mirar sin entrar en pánico

La giardiasis puede provocar diarrea, dolor abdominal, vómitos y pérdida de peso. Como ocurre también en humanos, gatos y personas pueden ser portadores sin manifestar señales. En los gatos, los veterinarios recomiendan prestar atención a deposiciones blandas o líquidas, abdomen distendido, cambios de apetito o decaimiento, sin que ninguno de esos indicios confirme nada por sí solo. El diagnóstico se hace con un examen coproparasitario o con PCR, una técnica molecular que detecta el ADN del parásito.

El estudio deja una zona gris que ni las autoras ni los laboratorios comercializadores suelen poner en primer plano: no se detalla en el artículo qué porcentaje de los gatos positivos vivía en hogares con personas inmunocomprometidas, niños pequeños o embarazadas, justamente los grupos donde una variante zoonótica puede pegar más fuerte. Tampoco se publicó una guía específica para dueños con uno o más gatos que acaban de mudarse, viajan o comparten residencia con perros, otro eslabón conocido en la cadena de transmisión. La ciencia muestra el número; la conversación sobre cómo cuidarnos en casa, otra vez, queda pendiente.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

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