Espírito Santo: el estado brasileño que muchos argentinos todavía no tienen en el radar
Playas sin masividad, una roca que cambia de color con el sol, moqueca con identidad propia y agroturismo en las sierras: el destino que se cuela entre Río de Janeiro y Bahía.
Soy Malena Aguirre y arranco esta nota desde el interior con la historia de Marta, chaqueña de Resistencia, que lleva cinco veranos consecutivos viajando al litoral brasileño y, sin embargo, jamás había escuchado nombrar Vitória hasta que una colega se lo mencionó en un café. Esa es, precisamente, la sensación que rodea a Espírito Santo: un estado brasileño que existe en el mapa pero no termina de existir en la cabeza del viajero argentino promedio. Y eso, para los que estamos pensando dónde pasar las próximas vacaciones, puede ser una ventaja.
Espírito Santo ocupa la región Sudeste de Brasil, limita con Bahía, Minas Gerais y con el propio estado de Río de Janeiro, y tiene como capital a Vitória, una ciudad que no aparece en los folletos clásicos pero que articula buena parte de la oferta turística. A pocos kilómetros se levanta Vila Velha, que concentra las playas más visitadas: extensas, de oleaje moderado y sin la masividad que ya caracteriza a otros puntos del litoral brasileño.
La roca que cambia de color y las sierras del agroturismo
A una hora de la zona metropolitana, el paisaje se transforma de manera abrupta. Aparecen las sierras, baja la temperatura y entra en escena el verdadero ícono del estado: Pedra Azul, una formación rocosa que modifica su color a lo largo del día. Verde, azul intenso y naranja según la posición del sol, según explican los guías locales por el fenómeno óptico que produce la luz sobre el mineral. Lo que en otros destinos sería postal fija, acá se vuelve una experiencia distinta en cada visita.
La región serrana sostiene una red de agroturismo que es de las más consolidadas de Brasil. Funcionan lavanderías, haciendas cafetaleras y pequeños productores de quesos, embutidos artesanales y palmitos frescos, con recorridos que incluyen degustación y compra directa en el establecimiento.
Una cocina con sello propio, que no es la bahiana
La gastronomía capixaba tiene identidad propia y merece una parada aparte. El plato central es la moqueca capixaba, que se diferencia de la versión bahiana porque no lleva aceite de palma ni leche de coco. Según Rafael Granvilla Oliveira, gerente de Promoción y Marketing Turístico del estado, se trata de una preparación ligera y saludable a base de pescado, tomates, cebollas y hierbas naturales, cocinada en cazuela de barro.
Cómo llegar desde Argentina
- Vuelo hasta Río de Janeiro y conexión a Vitória: aproximadamente 45 minutos.
- Vuelo hasta São Paulo y conexión a Vitória: algo más de una hora.
- Ruta terrestre desde Río de Janeiro por la costa: alrededor de ocho horas.
Lo que el material oficial no termina de decir es algo que, desde el interior del país, se percibe con bastante claridad: Espírito Santo sigue siendo un destino desconocido para la mayoría de los argentinos que eligen Brasil, y esa invisibilidad relativa se traduce en playas más transitables, precios más razonables y una experiencia menos empaquetada. Quienes tengan la posibilidad de combinar Río con un puñado de días más al norte, tienen ahí una puerta de entrada que todavía se abre sin empujar.
