Final Fantasy VII Revelation se dejó probar: 30 minutos con Cid, Vincent y un sistema de trabajo que me intriga
Square Enix mostró una demo privada del cierre de la trilogía remake con dos personajes clave y el nuevo esquema FITS, que mezcla oficios clásicos con mecánicas que se sienten nuevas
Yo nací jugándolo en la PlayStation de mi viejo, así que cuando me dicen que Final Fantasy VII Revelation se va a poder probar en serio, se me eriza la piel. Square Enix llevó al Tokyo Game Show 2026 una demo de media hora que después repitió en una sesión privada, y la recorrí con la misma emoción de cuando Shinra todavía era solo un logo en la pantalla de carga.
Vincent, la bestia que ya no se guarda para el final
La transformación de Vincent me voló la cabeza. Acá ya no es un recurso que esperás con ansias después de cargar la barra de Limit Break durante veinte minutos: se activa en plena pelea, cuando se te canta, y Vincent pasa de disparar tranquilo con su Quicksilver a destrozarlo todo con Galian Beast. Claro, tiene un costo: su salud máxima se va licuando mientras sostiene la forma bestial. Así que la decisión ya no es estética, es pura estrategia (yo me vi eligiendo cuándo ser y cuándo ser monstruo, y eso es lo que siempre quise de este personaje).
Como humano, el manejo del triángulo también invita a pensar. Si lo soltás rápido, disparás a un solo enemigo; si lo sostenés, la ráfaga se abre y castiga a varios. Es minimalista, pero exige timing. Me gustó.
Cid, el dragoón que vuelve a saltar
Cid, mientras tanto, se luce con la lanza. Su Mark Lance permite clavar hasta cinco marcas en distintos enemigos, y después Dragoon Jump las usa para caer con todo, hacer daño de área y subir la barra de aturdimiento. Verlo planear, levantarse en el aire y bajar como un misil tiene la épica de siempre, pero con un sistema que invita a repartir marcas con cabeza (algo que este viejo jugador agradece, porque ya está un poco grande para los combos).
FITS: los oficios viejos con lógica nueva
El otro plato fuerte es FITS, un sistema de trabajos que vuelve a poner en la mesa a Guerrero, Caballero, Mago Negro e Invocador. La vuelta de tuerca es que el Invocador puede desplegar Egi, espíritus como Ifrit, que atacan solos mientras vos hacés otra cosa. El Mago Negro, en tanto, junta energía elemental y larga magia sin que lo corten. Se siente como un híbrido entre los oficios de siempre y la libertad que tenían los Remake.
La exploración también tuvo su lugar. Recorrí el Cráter del Norte y el Laberinto del Torbellino, y en este último las ráfagas y las corrientes te complican el desplazamiento. Los efectos de viento, las partículas y los reflejos del Mako le dan un tono cinematográfico que a mí, personalmente, me hace confiar en que el cierre de la trilogía va a estar a la altura. Puntaje tentativo: 8 sobre 10, esperando la versión final. Vale la pena seguirle el rastro.
