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Sábado, 10 de octubre de 2026
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Frankie se subió a la jaula para ganarle a un robot de acero y la pelea le salió cara

El influencer se midió en San Francisco con humanoides teledirigidos por pilotos con visores de realidad virtual y terminó con la mano lastimada. La Comisión Atlética de California le envió una carta de cese y desistimiento a la empresa organizadora.

Por Julia MartinelliCiencia y espacio · · hace 2 h
Frankie se subió a la jaula para ganarle a un robot de acero y la pelea le salió cara

Me acuerdo de que cuando vi las primeras imágenes pensé que era un montaje, una de esas publicidades que mezclan animaciones con actores disfrazados, y sin embargo no, lo que se vio en San Francisco el 18 de septiembre de 2026 fue tan real como la mano lastimada de Frankie LaPenna, un influencer de un metro sesenta y cinco que aceptó subirse a una jaula octogonal para pelear contra robots humanoides de un metro ochenta y tres, con estructura de acero y teledirigidos a distancia por pilotos humanos que usaban visores de realidad virtual, algo así como cuando uno gobierna un dron desde la pantalla del teléfono pero aplicado a un cuerpo metálico que te devuelve los golpes.

La cita fue organizada por REK, que se presenta como Robot Entertainment Kombat, y el formato se llamó Human vs. Robot, con un lema que a mí, confieso, me dejó helado: robots reales, combate real. Frankie, que venía pidiendo desde hacía tiempo enfrentarse a estas máquinas, firmó antes de subir una exención legal que liberaba a la empresa de toda responsabilidad, incluida la muerte, un detalle que leído en frío suena a otro siglo pero que él asumió con casco y protecciones, como si se estuviera preparando para cortar el pasto con una bordeadora y no para compartir ring con un armazón de chapa.

Tres rounds y una caída que dolió

Fueron tres combates consecutivos y, aunque LaPenna conectó varios puñetazos y llegó a derribar a los robots más de una vez, ellos volvían a levantarse en segundos gracias a un sistema de estabilización que los ponía de pie casi sin pausa, y a la larga la peor parte se la llevó el influencer, que se fracturó una mano al golpear el metal de uno de sus rivales y terminó varias veces en el piso mientras unas cien personas miraban desde las gradas. Lo que no había en el lugar era la autorización de la Comisión Atlética del Estado de California, el organismo que regula el boxeo, el kickboxing y las artes marciales mixtas en ese distrito, y que apenas se viralizó el video mandó una carta de cese y desistimiento a REK.

Lo más llamativo de todo es la respuesta del CEO de la empresa, Cix Liv, que en lugar de preocuparse recibió la notificación con un entusiasmo que a mí me dio entre risa y escalofrío y publicó en sus redes un mensaje celebratorio: Lo logramos, muchachos. Su argumento legal, vale la pena contarlo, fue tan curioso como el evento mismo: dijo que la normativa californiana define un combate como un enfrentamiento entre dos personas y que, como sus rivales son robots, la empresa no necesita permiso alguno para funcionar, una lectura que la comisión ya avisó que no comparte y que la obligará a evaluar nuevas reglas a medida que los humanoides dejen de ser ciencia ficción y empiecen a ocupar las jaulas.

JM
Julia MartinelliCiencia y espacio

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