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Lunes, 12 de octubre de 2026
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Google apuesta fuerte a la energía nuclear para no quedar a oscuras en la era de la inteligencia artificial

Alphabet selló un acuerdo millonario con Constellation Energy para repotenciar once reactores en Estados Unidos y garantizar electricidad a sus centros de datos durante los próximos veinte años

Por Julia MartinelliCiencia y espacio · · hace 1 h
Google apuesta fuerte a la energía nuclear para no quedar a oscuras en la era de la inteligencia artificial

Recuerdo perfecto la tarde en que me llegó esta nota a la mesa de edición, porque el número me dejó un rato en silencio: cuatro mil trescientos millones de dólares. Es la cifra que Alphabet, la casa matriz de Google, acaba de comprometer para sacudir once reactores nucleares repartidos entre Illinois, Pensilvania y Nueva Jersey. La plata no se usará para levantar centrales nuevas desde cero, sino para modernizar equipos que ya estaban enchufados a la red, en una movida que la propia empresa presenta como la más grande de su tipo entre una tecnológica y un operador nuclear. La mecha que encendió todo es la inteligencia artificial: entrenar y correr modelos como los que sostienen Gemini consume una cantidad de electricidad que empieza a rivalizar con la de ciudades enteras, y Google necesita asegurarla por dos décadas.

Para entender la idea, pensá en la cocina de tu casa. Si tenés una pava eléctrica vieja pero todavía functional, en lugar de comprar una nueva, le cambiás la resistencia, le mejorás el termostato y le ajustás la ficha. No es más linda, pero calienta el agua más rápido y gasta menos. Eso, trasladado a una escala enorme, es lo que hará Constellation Energy con esos once reactores: un repaso profundo de turbinas, generadores y sistemas auxiliares para exprimirles unos 890 megavatios extra, que es prácticamente lo que produciría un reactor flamante pero sin los quince años que demora una obra nueva.

Un trueque de electricidad por inteligencia artificial

El trato tiene una segunda pata que me pareció la más jugosa. La alianza se llama AI for Energy y, en el reverso, le entrega a Constellation acceso a Google Cloud y a Gemini Enterprise. Lo que busca la energética es aplicar esas herramientas a tres tareas muy concretas: elegir dónde emplazar futuras instalaciones, mantener mejor sus activos y blindar la infraestructura crítica de eventuales ataques. A cambio, Google se lleva la certeza de que sus centros de datos van a tener los megavatios asegurados, sin depender del clima ni de la intermitencia que sufren otras fuentes. La energía nuclear vuelve a quedar en el centro de la conversación porque, como señalan distintos analistas del sector, es de las pocas que entrega volumen grande y continuo las veinticuatro horas, llovizna o haga cuarenta grados.

Lo que sigue ahora es mirar de cerca cómo avanzan las obras de repotenciación y qué otros jugadores del sector tecnológico se suben a trenes parecidos. Microsoft y Amazon ya venían coqueteando con acuerdos similares, así que la pulseada por enchufar la inteligencia artificial a reactores viejos, pero rejuvenecidos, promete seguir dando noticias. Yo, mientras tanto, sigo pensando en esa pava de la cocina: a veces, para producir más, alcanza con arreglar bien lo que ya tenés.

JM
Julia MartinelliCiencia y espacio

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