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Hantavirus en el Pehuén: cuando el virus aprende a viajar de persona a persona

Neuquén confirmó un segundo caso por contagio interpersonal en Zapala y la Patagonia volvió a quedar bajo alerta. Una variante única en el mundo, un trabajador rural que murió en pocas horas y un mapa de contactos que todavía preocupa.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · 3 de septiembre de 2026 · hace 1 h

A Hugo lo recuerdo en la sala de espera del Hospital de Aluminé, con la termómetro en la mano y la mirada clavada en la puerta de guardia. Era un jueves de enero y nadie quería decir en voz alta lo que todos sospechaban: que el joven de veintiséis años que acababa de ingresar con fiebre, dolor muscular y una tos que no aflojaba podía tener hantavirus. Cuatro días después, Hugo me escribió un mensaje seco: "Ya está en Zapala, lo intubaron". Esa misma noche, el paro cardiorrespiratorio se llevó al paciente. Y con él empezó la cuenta regresiva que esta semana volvió a golpear a la provincia: un contacto estrecho suyo dio positivo y quedó internado en estado estable, también en el Hospital Zonal de Zapala. Es el segundo caso confirmado de 2025 en Neuquén y el primero, en lo que va del año, que llegó por transmisión entre personas.

Una variante que no se parece a ninguna otra

Lo que vuelve especialmente delicada a esta notificación no es sólo la palabra "contagio", sino el apellido del virus. En la Patagonia argentina circula la variante Andes Sur, identificada en Neuquén, Río Negro y Chubut, y es la única en el mundo con transmisión interpersonal documentada. Mientras el resto de los hantavirus que circulan en el planeta necesita casi siempre del roedor colilargo como puente hacia los humanos, esta cepa aprendí a pasar de una persona a otra cuando hay convivencia estrecha o exposición directa en los primeros días del cuadro clínico. Esa particularidad cambia por completo la manera de trabajar el brote: ya no alcanza con ventilar galpones y desmalezar el fondo de la casa, también hay que aislar contactos y reconstruir, minuto a minuto, con quién compartió mate, comida o habitación el paciente inicial.

La confirmación llegó desde el Ministerio de Salud de Neuquén luego de que el Laboratorio Central procesara las muestras del nuevo paciente. Se trata de alguien que ya estaba en seguimiento por haber sido identificado como vínculo cercano del trabajador rural fallecido en la Región del Pehuén. Cuando empezaron los síntomas tempranos, se activó el protocolo y la internación fue casi automática. El parte médico oficial indica estado estable, aunque la prudencia sigue siendo la regla: el síndrome cardiopulmonar por hantavirus puede agravarse en cuestión de horas, como quedó demostrado con el primer caso.

El mapa de contactos y la brecha del interior

La Dirección Provincial de Epidemiología mantiene bajo aislamiento domiciliario estricto al resto de los contactos identificados, con seguimiento activo y pasivo. Son, en su mayoría, personas del mismo entorno rural del paciente cero: familiares, compañeros de trabajo y allegados de Aluminé, Villa Pehuenia y zonas cercanas. La directora del Hospital de Aluminé había informado que, desde el inicio del brote, fueron aisladas de manera preventiva alrededor de quince personas. Y acá aparece una de las brechas que, desde el interior, vemos con más claridad: la distancia entre los grandes centros urbanos del país y los hospitales del oeste neuquino. El joven fallecido ingresó primero a un nosocomio chico, en una localidad de pocos miles de habitantes, y terminó siendo derivado de urgencia a Zapala. Ese traslado, que puede parecer un detalle logístico, es la diferencia entre llegar a tiempo o no llegar. Cuando el virus avanza tan rápido como avanzó este caso, cada hora cuenta, y la geografía patagónica no perdona.

  • Ventilar galpones, cabañas y espacios cerrados durante al menos 30 minutos antes de ingresar.
  • Evitar barrer en seco o generar polvo en lugares donde pueda haber roedores; humedecer previamente.
  • Tapar orificios en paredes y techos para impedir el ingreso del ratón colilargo, reservorio del virus.
  • No concurrir a guardias ni automedicarse ante fiebre alta, dolores musculares y decaimiento si se estuvo en zona rural: la consulta temprana salva vidas.

El hantavirus se transmite, principalmente, por inhalación de partículas contaminadas con saliva, heces u orina del colilargo, un roedor que vive en los bosques andinos del sur argentino y chileno. Los espacios cerrados y mal ventilados concentran el mayor riesgo, sobre todo galpones, leñeras, cabañas que pasaron meses cerradas y campamentos. Los primeros síntomas fiebre, dolor muscular, cefalea y, a veces, dolor abdominal se confunden fácilmente con una gripe fuerte, pero pueden escalar en pocas horas hacia una insuficiencia respiratoria grave. Por eso los protocolos neuquinos insisten en algo no negociable: consultar de inmediato y no esperar a que el cuadro se complique, porque cuando se complica, el margen es mínimo.

Mientras se monitorea a los contactos aislados y se espera la evolución del segundo paciente, hay un dato que el Ministerio de Salud neuquino todavía no difundió con la misma fuerza con la que salió a confirmar el caso. No se conoce públicamente qué tipo de vivienda ocupaba el trabajador rural fallecido, ni en qué condiciones laborales se produjo la exposición inicial, ni si el operativo epidemiológico llegó a inspeccionar el lugar donde el joven pudo haber inhalado el virus. Tampoco se informó si hay otros focos de roedores identificados en la zona o si se avanzó en tareas de desmalezamiento y educación comunitaria en las localidades del Pehuén. Son preguntas que, desde el interior, quedan flotando: las que el Estado tiene que responder antes de que la variante Andes Sur nos vuelva a recordar que en la Patagonia, un virus puede aprender a viajar de persona a persona.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

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