Inflación en zigzag: por qué el 1,9% de septiembre no es el piso del descenso y hasta cuándo puede extenderse la inercia
El índice mensual no logra perforar el 1,6% según el REM del Banco Central, en un sendero que los analistas consultados atribuyen a la indexación de tarifas, prepagas, alquileres y salarios, y que se sostendría al menos hasta marzo de 2027.
Cuánto cuesta y a quién: el dato de septiembre fue 1,9% mensual y, aunque se ubica por debajo de los picos del año, no marca una tendencia sostenida a la baja. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica el Banco Central proyecta 1,7% en octubre, 1,6% en noviembre, 1,8% en diciembre, 1,6% en enero y febrero de 2027, y 1,7% en marzo. Ninguna estimación de las que releva el panel perfora ese umbral en el período, lo que equivale a una inflación anualizada que sigue claramente por encima de los dos dígitos.
Comparado con el banco tradicional, donde un préstamo personal a tasa fija suele moverse por debajo del índice, los precios de la economía real muestran esta dinámica de meseta alta: la inflación ya no pega saltos como en 2023, pero tampoco se acomoda en un dígito mensual bajo, y ése es el dato que más pesa en el costo de vida de los hogares.
Vamos a los números: la indexación que reproduce la suba
El mecanismo es conocido por los analistas pero poco visible para el consumidor. Jubilaciones, tarifas de servicios públicos, cuotas de medicina prepaga, alquileres y paritarias salariales se ajustan mirando la inflación ya registrada, no la esperada. Eso significa que cada aumento pasado se traslada, con distintos rezagos, a los meses siguientes: lo que se pagó en agosto vuelve a aparecer, parcialmente, en octubre o noviembre.
- Tarifas de servicios públicos, ajustadas por inflación pasada.
- Cuotas de medicina prepaga y colegios, también indexadas.
- Alquileres, con actualizaciones atadas al índice previo.
- Paritarias salariales, que suelen cerrar mirando la inflación ya conocida.
- Precios regulados, que acumularon 31,5% en el año frente a 21,8% de la inflación núcleo.
“Es bastante rápido bajar la inflación desde niveles muy elevados, pero después cuesta muchísimo más bajar lo que sería la inflación inercial. En los procesos de estabilización de la región que lograron resultados, la baja a un dígito anual tomó más de tres o cuatro años.”Juan Manuel Telechea, economista
El dato de regulados es central para entender la presión de fondo: mientras la inflación núcleo acumula 21,8% en lo que va del año, los precios regulados treparon 31,5%, una diferencia de casi diez puntos que tira del índice general hacia arriba aun cuando el resto de los rubros muestre mayor moderación. A eso se suma la estacionalidad: indumentaria, turismo, frutas y verduras concentran subas en momentos puntuales, y la nafta y la carne pueden sumar variaciones según el clima o el mercado internacional, lo que refuerza el recorrido en zigzag.
Lo que dice la letra chica del proceso
Los analistas consultados coinciden en que el comportamiento mensual no invalida la desinflación de fondo, pero sí muestra sus límites. Diego Piccardo, de la Fundación Libertad y Progreso, señaló que un proceso de desinflación puede tener repuntes mensuales sin que eso implique un cambio de tendencia. Fiorella Scalise, de EcoGo, describió que la indexación de tarifas, alquileres, prepagas, cuotas escolares y salarios mantiene los aumentos atados a la inflación pasada en distintas proporciones. La letra chica indica entonces que, mientras esos mecanismos sigan vigentes, el piso mensual rondará el 1,6% y la inflación anualizada continuará en dos dígitos: el descenso es real, pero más lento de lo que sugiere la comunicación oficial.
