Islas Caimán: el Caribe que también es un banco, y donde las mantarrayas nadan entre tus piernas
Tres islas, más de 60.000 habitantes de cien países y un centro financiero con 600 bancos registrados conviven con arrecifes, naufragios y una colonia de mantarrayas habituada al contacto humano desde hace más de cuarenta años.
Prometele al lector playas de postal, arena blanca, agua turquesa y mantarrayas que te rozan la panza, y la nota se va a leer sola. Seamos claros: las Islas Caimán son eso, pero también son otra cosa. Detrás de George Town y sus muelles para cruceros se esconden más de 600 firmas bancarias registradas, razón por la cual el archipiélago aparece en todos los listados internacionales de guaridas fiscales. Lo que el turista ve como paraíso caribeño, el mercado lo lee como offshore. Esa tensión es la columna vertebral de cualquier visita honesta al territorio.
Tres islas, tres personalidades bajo el agua
Gran Cayman es la más extensa y la más turística. Su Playa de Siete Millas, con arena fina y agua a temperatura constante buena parte del año, aparece sistemáticamente en rankings internacionales como una de las mejores playas del Caribe, según relevamientos de portales como TripAdvisor y Condé Nast Traveler. Para el snorkel y el paddleboarding alcanza con quedarse en la superficie. Para el buceo, en cambio, el archipiélago se distingue por ofrecer experiencias distintas según la isla: arrecifes poco profundos y naufragios históricos en Gran Cayman; túneles y grietas que desembocan en el arrecife de Bloody Bay en Little Cayman; y el buque de guerra M/V Captain Keith Tibbetts, hundido a propósito junto a bancos de peces en Cayman Brac, según los registros de la Cayman Islands Department of Tourism.
La colonia de mantarrayas de Stingray City
A pocos kilómetros de la costa norte de Gran Cayman, sobre un banco de arena conocido como Stingray City, vive una colonia de mantarrayas australianas (Himantura americana, según la ficha técnica del Caribbean Journal of Science) acostumbrada a la presencia humana desde hace más de cuatro décadas. El hábito comenzó cuando los barcos pesqueros descartaban en ese punto los restos de sus capturas; los animales aprendieron a acercarse y nunca se fueron. Hoy los tours llevan a los visitantes al agua y los ejemplares, de entre dos y cinco metros de largo, nadan entre las personas, las rozan y se dejan observar a centímetros de distancia. Los guías los conocen por nombre.
Conviene aclarar lo que casi ningún folleto dice: alimentar fauna silvestre y acostumbrarla al contacto humano tiene consecuencias ecológicas documentadas, como alteración de la conducta de alimentación y mayor exposición a heridas con motores. Varios operadores locales, consultados en guías de la Marine Conservation Institute, promueven protocolos de observación pasiva. El negocio, igual, crece: es la excursión número uno del archipiélago.
Capital financiera, nombre equivocado
George Town concentra los comercios, los muelles donde atracan los cruceros y el Museo Nacional, una construcción pequeña frente al mar que repasa la historia del archipiélago. El nombre original del lugar fue Las Tortugas, impuesto por exploradores europeos alrededor de 1503 que encontraron gran cantidad de esos animales en las costas. Hacia 1530 el topónimo derivó al de los caimanes que habitaban las aguas, y así quedó, aunque hoy la fauna local incluya tortugas, iguanas y gallinas que caminan sueltas por las calles, pero muy pocos caimanes.
Cocina criolla y brunch dominical
- Arroces con coco y guisos de mariscos, herencia directa de la cocina jamaiquina y de las Antillas británicas.
- Pescados fritos servidos con plátano, plato habitual en los menús de George Town.
- Platos picantes a base de cayena y scotch bonnet, importados por la comunidad caribeña.
- El tradicional brunch dominical extendido, que se sirve después de misa en las pequeñas iglesias del archipiélago.
La gastronomía refleja la mezcla de orígenes de una población que supera las 60.000 personas provenientes de más de cien países, según datos del Cayman Islands Government. Arroces, guisos, pescados fritos y platos picantes conviven en los menús sin un plato nacional claro, y eso, paradójicamente, es lo más auténtico del lugar.
Predicción a un año, que me comprometo a revisar: las Islas Caimán van a seguir promocionándose como destino de ecoturismo de lujo mientras el registro bancario siga creciendo. El día que el turismo supere en ingresos al sector financiero, ese día el paraíso se habrá ganado a pulso el nombre. Hasta entonces, sigue siendo, sobre todo, una oficina con playa.
