Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Turismo ›
Turismo /

La abuela Catalina sigue viva en cada porción: Nucha resucita tres tortas olvidadas de Regina Vaena

A seis meses de la muerte de su fundadora, la pastelería de Belgrano vuelve a poner en la carta la Torta Ángel, la mousse de caramelo y la frambuesa con chocolate blanco. Las recetas se habían perdido y hubo que rastrearlas con sus hijos.

Por Delfina IbarraGaming y cultura digital · · hace 1 h
La abuela Catalina sigue viva en cada porción: Nucha resucita tres tortas olvidadas de Regina Vaena

Yo no estuve aquel primer sábado de 1979 en el garaje de la calle Zabala, pero cualquiera que haya hecho fila en un local de Nucha sabe cómo termina la historia: la gente espera, se acomoda, pide un café y termina volviendo con dos cajas. Esa es la herencia que dejó Regina Vaena, la mujer que arrancó con un molde y diez paquetes de muestras y terminó construyendo una de las pasteleras más queridas de Buenos Aires.

Vaena murió en abril y, a seis meses de su partida, la marca hace algo que parece simple pero no lo es: recuperar tres tortas que hacía su fundadora y que hacía años que no estaban en la carta. Las tuvieron que buscar con sus hijos porque en la planta no quedaban ni los papeles. Las recetas eran un recuerdo de familia, no un archivo.

Tres clásicos que vuelven

  • Torta Ángel: masa de harina de almendra (no es un bizcochuelo común), dulce de leche, frutillas, crema y merengue. Liviana, directa, sin rebuscamientos.
  • Mousse de caramelo: una de las preparaciones más recordadas por las clientas históricas, que la venían pidiendo desde hacía tiempo.
  • Torta de frambuesa con chocolate blanco: combinación que Vaena repitió en varias variantes a lo largo de su carrera.

Las tres se consiguen en los locales desde el 8 de octubre, a tiempo para el Día de la Madre. Es un movimiento emocional y comercial a la vez: qué mejor fecha para que las hijas y los hijos le regalen a la vieja algo que la vieja, tal vez, comió de chica en Belgrano.

De la abuela Catalina a los diecisiete locales

La cocina de Vaena mezclaba tradición sefaradí, repostería judía, técnica inglesa y mano francesa. La base venía de su abuela Catalina, que preparaba dulces al sol en algún pueblo de Europa antes de instalarse en Argentina. A eso le sumó lo que pudo aprender de Química, carrera que empezó y no terminó pero que, según Carlos Rava, gerente de la marca, ella aplicaba todo el tiempo: "aplicaba mucho de eso a sus recetas y a sus combinaciones, y desde el principio esas combinaciones gustaban, y gustaban mucho".

El primer local fue el garaje de su casa. El primer sábado de venta al público se agotó todo en una hora y la fila se mandó a la vereda. Sacaron dos mesitas, empezaron a servir café y, sin quererlo, inventaron el vermut con torta. También impusieron el cuadrado, esa porción individual que hoy parece obvia pero que en los años setenta era una rareza: te permitían probar tres sabores sin comprar una torta entera, algo inaudito en la repostería porteña de entonces.

Crecir sin perder calidad (spoiler: a veces se pierde)

En 2026 se sumaron seis franquicias y la marca ya pasa los quince locales. Lorena Monsón, pastelera a cargo del desarrollo, lo dice sin rodeos: "entiendo que no es lo mismo atender dos locales que diecisiete, y que en algún momento uno toma un atajo". Es una confesión notable en una industria donde el atajo casi nunca se admite en voz alta. La pregunta que queda flotando es si este regreso a las recetas originales es, justamente, la manera que encontraron para volver al camino cuando se habían ido del guion.

¿Vale la pena? Sí, especialmente si tu vieja tiene más de sesenta y es de las que todavía se acuerda del cuadrado original. Si sos de paladar moderno y querés algo excéntrico, probablemente no es tu nota. Pero si te gusta comer algo con historia y pedigree, andá, comprá una Torta Ángel y pensá un segundo en una abuela que hacía dulces al sol.

DI
Delfina IbarraGaming y cultura digital

Te puede interesar