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Lunes, 12 de octubre de 2026
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La autopista que carga camiones en movimiento: Japón se juega todo a una bobina enterrada en el asfalto

Un consorcio liderado por Honda ensaya en pista la transferencia inalámbrica de energía desde el pavimento hacia vehículos pesados. El plan es llegar a una ruta pública en 2027.

Por Julia MartinelliCiencia y espacio · · hace 1 h
La autopista que carga camiones en movimiento: Japón se juega todo a una bobina enterrada en el asfalto

Me crucé con esta historia una mañana de esas en las que el café todavía está hirviendo y el teléfono ya tiene doce notificaciones, y lo primero que pensé fue: si esto funciona de verdad, se cae de un plumazo la discusión sobre la autonomía de los autos eléctricos. La idea, en criollo, es que el asfalto cargue a los vehículos mientras circulan, sin cables ni enchufes a la vera de la ruta. Y no lo dice cualquier uno: lo cuenta un consorcio japonés en el que se embarcaron Honda y dos constructoras que llevan décadas moviendo hormigón en ese país.

La tecnología tiene un nombre técnico que da fiaca pronunciar, transferencia dinámica de energía inalámbrica, pero la explicación más o menos casera sería la siguiente: pensemos en una cocina de inducción, esa que calienta la olla con un campo invisible. Bueno, acá la cocina es la ruta. Debajo del pavimento van unas bobinas transmisoras conectadas a la red eléctrica, y abajo del camión, otra bobina que recibe esa energía y la convierte en corriente para la batería. Cuando el vehículo pasa por encima, la carga fluye sin contacto, sin pantallazo ni cables colgando.

Cómo se reparte el trabajo entre las tres firmas

  • Una empresa se ocupa del sistema de suministro en corriente continua que alimenta toda la instalación, o sea el corazón eléctrico del asunto.
  • Otra firma se encarga de la distribución de energía dentro de la vía y del receptor que va en el vehículo, el equipo que traduce el campo magnético en electricidad utilizable.
  • La tercera trabaja en los métodos constructivos para embutir las unidades en la ruta sin tener que repavimentar entera: usan fresado, como cuando se repara un trecho de carpeta asfáltica, y listo.

Hay un detalle técnico que me pareció de esos que parecen menores pero son un golazo: el receptor integra en una sola pieza el inversor y la bobina, así que bajo el asfalto hay menos componentes, menos cableado y menos puntos de falla. Piensen en pasar de tener una cocina con veinte cables sueltos a tener un solo enchufe ordenado. Algo así.

Las primeras pruebas se hicieron en una pista cerrada, donde confirmaron que las transmisoras del pavimento bancan el paso de camiones de 20 toneladas sin quejarse. La segunda etapa arranca a fines de 2026 y promete ser brava: un ensayo equivalente a un millón de pasadas de rueda con una carga de 49 kN por eje, más mediciones de eventuales fugas del campo electromagnético, para que nadie termine saliendo pegado de un paso a nivel. Para más adelante planean verificar potencias de hasta 150 kW por vehículo.

La fecha que tengo marcada en el almanaque es 2027, año fiscal japonés mediante: el consorcio quiere participar de una demostración oficial en la autopista Tateyama, en la prefectura de Chiba, dentro de un proyecto que lleva adelante East Nippon Expressway Company. No es la única avanzada en el mundo, Suecia ya tiene 1,65 kilómetros de ruta pública con carga inalámbrica en movimiento, pero el foco japonés está puesto en los camiones pesados, esos que hoy cargan diesel y que, si la cosa sale bien, van a empezar a rodar enchufados al piso. Me quedo mirando la ruta de toda la vida con otros ojos, la verdad.

JM
Julia MartinelliCiencia y espacio

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