La freidora ahora te mira la milanesa: cómo la inteligencia artificial se metió en la cocina
Me acuerdo de mi madre peleándose con la primera freidora de aire que entró a la cocina, en 2018, cuando todavía había que mover las papas a los ocho minutos a mano o te quedaban crudas de un lado. Por eso me llamó la atención lo que cuentan ahora los fabricantes: hay modelos que reconocen qué hay en la cesta, miden la humedad y van regulando solos la temperatura, la potencia del ventilador y hasta el tiempo que falta. La diferencia, como diría cualquier cocinero con un horno en la mesada, es la misma que pasar de cocinar a ojo a cocinar con termómetro.
Qué ve y qué mide la freidora
Una cámara adentro de la cuba distingue, por ejemplo, si lo que cargaste es una proteína, un vegetal o algo congelado, y a partir de ahí elige los parámetros de cocción. También estima el volumen y la densidad de la carga para decidir cuánta potencia tirar y a qué velocidad hacer circular el aire. Mientras la comida se cocina, los algoritmos de visión por computadora observan los cambios de color de la superficie y cortan el calentamiento antes de que se queme. Si los sensores detectan mucha condensación al principio, el sistema sube un rato el flujo de aire para que la pieza quede crujiente en vez de hervida.
El celular y la nube como sous chef
La conexión wifi hace el resto del trabajo. Al elegir una receta en la aplicación del fabricante, se manda al equipo la temperatura de arranque, los minutos y los cambios previstos para cada etapa; al mismo tiempo, el teléfono recibe avisos para sacudir la cesta o retirar la comida cuando termina el ciclo. El control se puede estirar a los asistentes de voz, con órdenes para arrancar o pausar la preparación, y la conexión sirve además para bajar actualizaciones de software con nuevos perfiles de cocción o mejoras en el consumo eléctrico, sin cambiar piezas. Para quien siempre se olvida de la milanesa en el horno, es, en la práctica, alguien que mira la comida por vos.
