León XIV respira mejor, pero el avión puede jugarle una mala pasada: la gira por el Cono Sur queda en terapia intensiva
A dos días de que le extirparan un lóbulo del pulmón derecho, el Papa muestra una recuperación dentro de lo esperado. El problema no es clínico sino físico: la presurización de la cabina amenaza la cirugía y deja en suspenso la visita a Uruguay, Argentina y Perú.
En una habitación del piso diez del hospital Gemelli de Roma, un hombre de setenta años camina lento, desayuna pan y se persigna antes de concelebrar misa. Se llama Robert, aunque el mundo lo conoce como León XIV. Hace dos días le quitaron el lóbulo inferior del pulmón derecho y los médicos acaban de confirmarle, en una radiografía de tórax firmada por los cirujanos Luigi Carbone y Stefano Margaritora, que el órgano intervenido está respondiendo bien. La buena noticia, sin embargo, viene con un asterisco grande: el avión que debía llevarlo al Cono Sur sigue en tierra, esperando autorización médica.
La operación se hizo el martes por la tarde y demandó cerca de tres horas en quirófano, de las cuales noventa minutos fueron de cirugía efectiva, con una técnica videoasistida. El estudio histológico intraoperatorio confirmó lo que ya sospechaban los estudios previos: un adenocarcinoma pulmonar, el tipo de tumor maligno más frecuente en el pulmón. No hubo complicaciones, el pontífice despertó sin dificultades y al día siguiente ya estaba en pie, haciendo fisioterapia respiratoria y motora, y retomó la alimentación habitual. Los análisis de sangre dieron dentro de los parámetros normales.
Lo que la cabina puede hacerle al pulmón operado
El cirujano torácico Edoardo Mercadante fue claro al explicar el cuadro: cualquier resto de aire que haya quedado en la cavidad torácica después de la operación puede expandirse con los cambios de presión dentro de un avión comercial. Si eso ocurre, el riesgo es concreto: un neumotórax, es decir, el colapso del pulmón recién operado. No es un detalle menor. Es, literalmente, lo que mantiene la gira en stand by, aunque la recuperación clínica vaya según lo previsto.
“Si todo va bien y la situación se desarrolla como se predijo inicialmente, el viaje se llevará a cabo.”Cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano
Parolin dejó la pelota en la cancha de los especialistas. La internación, según el Vaticano, se extenderá alrededor de una semana, siempre sujeta a cómo evolucione el paciente. Hasta que no haya un visto bueno formal del equipo quirúrgico, no hay pasajes a Buenos Aires, Montevideo ni Lima.
