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Límites que cuidan: por qué decir que no en la crianza no es autoritarismo

Especialistas en crianza insisten en que la autoridad de los adultos no se opone al diálogo ni al afecto: sostienen que fijar reglas claras, con cariño y sin violencia, es la mejor forma de preparar a niños y adolescentes para vivir en sociedad.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · 27 de agosto de 2026 · hace 2 h

Soy Malena Aguirre y me crié en una casa de Tucumán donde las discusiones terminaban siempre con la misma frase: "porque yo lo digo". Años después, ya de grande, entendí que detrás de esa frase había algo más que un capricho: había un límite que, aunque torpe, intentaba cuidarme. Volví a pensarlo leyendo lo que cuentan dos psicólogas consultadas por un portal especializado: poner reglas en la infancia no es un capricho autoritario, es una forma de cuidado que muchos padres hoy, con la mejor intención, están dejando de ejercer.

La conversación con los hijos se volvió moneda corriente en las familias argentinas, sobre todo en las grandes ciudades. Pero alertan que el diálogo, sin la sostiene del adulto, se transforma en una negociación permanente donde el chico termina decidiendo hasta la hora de dormir.

Autoridad no es lo mismo que autoritarismo

La psicóloga infantojuvenil Ivana Raschkovan, autora del libro "Infancias respetadas", marca la diferencia con una frase que vale la pena repetir: "Conversar no quita autoridad; al contrario. La pérdida de autoridad ocurre cuando el adulto le teme al conflicto y lo evita. Si para esquivar un berrinche terminamos moviendo el límite, el mensaje se vuelve sumamente confuso".

Para Raschkovan, el autoritarismo es un abuso de poder y nada tiene que ver con poner un freno a tiempo. Respetar a un niño, explica, no equivale a dejarlo hacer lo que quiera: el respeto está en el buen trato, no en la ausencia de normas.

Los tres estilos de crianza que siguen vigentes

  • Autoritario: reglas rígidas, castigos frecuentes y poca escucha del chico.
  • Permisivo: mucho afecto y diálogo, pero escasez de límites claros.
  • Democrático o autoritativo: combina normas firmes con contención afectiva y explicación. Es el que más recomiendan como punto de equilibrio.

Desde el interior del país, donde todavía se mezclan mandatos familiares con nuevas pedagogías, la licenciada Deborah Bellota observa que muchos padres permisivos son cariñosos pero evitan poner límites "por miedo a que el hijo se enoje con ellos". Esa dinámica, advierte, favorece la autoestima pero a la vez puede dejar al chico con baja tolerancia a la frustración y serias dificultades para autorregularse.

“Son indispensables para aprender a vivir en sociedad. La vida misma ya presenta dosis diarias de frustración: hay que ir a dormir aunque quieran seguir jugando, no se puede almorzar caramelos, hay que dar la mano para cruzar la calle. Esas pequeñas frustraciones cotidianas van construyendo la tolerancia a la frustración.”Ivana Raschkovan, psicóloga infantojuvenil

La capacidad de tolerar un "no" no aparece sola: se aprende en casa, en un entorno seguro. Si un chico nunca escucha esa palabra rodeado de adultos que lo quieren, le va a costar mucho más procesar las frustraciones que le van a llegar afuera, en la escuela, en un trabajo o en una pareja.

Lo que el Estado y las empresas no dicen

Mientras las especialistas coinciden en que los límites son una herramienta de cuidado, hay un vacío que nadie termina de cubrir: los programas oficiales de ESI y de acompañamiento a las familias llegan tarde, desfinanciados y pensados desde Buenos Aires, sin contemplar las realidades de provincias donde la crianza se sostiene más con la experiencia de abuelos y tíos que con talleres municipales. Tampoco las empresas que ofrecen licencias parentales ampliadas se hacen cargo de lo que pasa después del primer año: la crianza sigue siendo, en los hechos, un trabajo de mostly mujeres que lo hacen a contraturno, sin protocolos claros ni apoyo estatal sostenido. De eso, cuando se habla de límites y diálogo, casi no se habla.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

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