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Menores de edad ya invierten en la Bolsa local: cuánto mueven y qué eligen

Dos plataformas acumulan cerca de 9.000 cuentas abiertas por adolescentes bajo la normativa de la CNV. Los cedears y las tecnológicas concentran las preferencias, mientras los datos de morosidad juvenil exponen una deuda pendiente en educación financiera.

Por Ana Clara PereyraFintech y economía digital · 27 de agosto de 2026 · hace 1 h

Abre la billetera, anota cuánto cuesta cada movimiento y a quién le termina pagando la comisión el ahorrista: invertir desde los 13 años en la Argentina ya no es una rareza. Dos plataformas de inversión acumularon alrededor de 9.000 cuentas abiertas por menores de edad bajo el régimen que habilitó la Comisión Nacional de Valores (CNV) en 2024, que permite a los agentes del mercado abrir subcuentas para chicos de 13 a 17 años con la firma de un representante legal.

Vamos a los números. En una de las operadoras, el 67 por ciento de las cuentas abiertas por adolescentes se mantiene operativo; en la otra, uno de cada dos menores concretó al menos una operación en el último trimestre. La edad promedio de los inversores activos ronda los 16 años, según los datos que difunden las propias plataformas.

Qué eligen los menores y qué gana el banco tradicional

El instrumento más demandado por los jóvenes inversores son los cedears, certificados que permiten comprar desde el mercado local acciones de empresas extranjeras. Dentro de ese universo, la primera opción es el ETF que replica el índice S&P 500, conocido como SPY, seguido por papeles de firmas tecnológicas como Amazon, Apple, Nvidia, Google, Microsoft y MercadoLibre. Entre las acciones argentinas, YPF se ubica al tope de las preferencias, seguida por Pampa Energía y BYMA (Bolsas y Mercados Argentinos).

La operatoria compite de lleno con el banco tradicional en la misma oración: abrir una cuenta de ahorro en un banco suele no tener costo de mantenimiento pero exige movimientos presenciales, plazos fijos mínimos y paga tasas que suelen quedar debajo de la inflación; en cambio, las plataformas digitales que captaron a estos menores ofrecen apertura 100 por ciento online, sin costo de mantenimiento y con acceso a una grilla de activos que incluye bonos, acciones, cedears, ETF y fondos comunes de inversión, una diferencia que las entidades bancarias no equiparan en el segmento minorista.

La otra cara: morosidad y brecha educativa

El contraste aparece cuando se mira el historial crediticio. Cuatro de cada diez jóvenes argentinos no manejan conceptos básicos como presupuesto, ahorro o crédito, de acuerdo con los relevamientos de Junior Achievement Argentina. En el mismo sentido, los nacidos entre 1995 y 2009 registran un 68,8 por ciento de cumplimiento en el pago de deudas, lo que significa que más del 30 por ciento no cancela en tiempo y forma, según el análisis de Equifax. Buena parte de esos incumplimientos responde a montos pequeños olvidados o postergados que, aun así, golpean el historial crediticio y condicionan el acceso al financiamiento futuro.

“El hecho de que su inversión principal sea el SPY nos indica que no están buscando la ganancia mágica, sino que entienden el concepto de diversificación y apuestan al ahorro de mediano y largo plazo.”Lorena Malatesta, vicepresidenta de Marketing en IOL Inversiones
  • Cedear del ETF que replica el S&P 500 (SPY).
  • Cedears de tecnológicas: Amazon, Apple, Nvidia, Google, Microsoft y MercadoLibre.
  • Acciones locales: YPF, Pampa Energía y BYMA.
  • Bonos, fondos comunes de inversión y otros ETF completan la grilla habilitada por la CNV.

La lectura que hacen las propias plataformas apunta a consolidar un camino de cara a la mayoría de edad: al cumplir 18, la titularidad de la subcuenta pasa al joven sin trámite adicional. Para las entidades, la oportunidad pasa por retener a esos clientes cuando empiecen a tomar crédito. Para el sistema, el desafío es reducir la brecha que muestran los números de morosidad, donde la informalidad y el desconocimiento pesan más que la falta de acceso.

Lo que dice la letra chica: la operatoria exige la firma de un representante legal mientras el titular sea menor; el traspaso a nombre propio es automático a los 18; los menores no responden con su patrimonio personal más allá del saldo invertido, y las plataformas no garantizan rentabilidad ni devolución del capital, por lo que cualquier rendimiento positivo o negativo queda asociado a la evolución del activo elegido.

AC
Ana Clara PereyraFintech y economía digital

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