Nadal volvió a la cancha en Manacor y lo hizo a la manera de los suyos: con amigos y una sonrisa
El español disputó tres partidos de dobles en la exhibición por los diez años de su academia y cerró la jornada con un triunfo junto a Carlos Moyá, en su primer encuentro oficial desde su retiro de la Copa Davis.
Tengo que confesar algo antes de arrancar: cuando supe que Rafael había vuelto a cruzar la línea de cal en Manacor, sentí una mezcla de alegría y de melancolía que todavía no me termina de bajar. Eran las seis de la tarde en Argentina, ya estaba terminando mi café, y mientras leía los mensajes del primer Rafa Nadal Academy Slam me acordé de tantas tardes viéndolo ganar como si fueran un partido de barrio, pero a escala planetaria. Esta vez no había ranking en juego ni Copa Davis de por medio. Había otra cosa, igual de poderosa: diez años de una academia que lleva su nombre, y la decisión de festejarlo dentro de la cancha, con la gente de su pueblo mirando.
La cita fue en Manacor, el pueblo mallorquín donde Rafa creció, y reunió a ocho tenistas retirados para celebrar el aniversario de la Rafa Nadal Academy. El formato fue de dobles con super tie-break, y el español participó en tres de los siete cruces de la tarde. Lo más impactante de la jornada, al menos para mí, fue el dato de los 683 días sin competir: ese es el tiempo que pasó entre su despedida en la Copa Davis y este regreso, nada menos. Volver a pegarle a la pelota, después de tanto, no es un detalle menor para un cuerpo que vive del ritmo de los torneos.
El cierre: Nadal y Moyá contra Murray y Fognini
La definición quedó en manos de los capitanes. Nadal estuvo acompañado por Carlos Moyá, Richard Gasquet y David Ferrer. Del otro lado, Andy Murray reunió a Dominic Thiem, Marat Safin y Fabio Fognini. En el cruce decisivo, el binomio español se impuso en el super tie-break sobre la pareja de Murray y Fognini, y se quedó con el trofeo de la exhibición. Imagínenselo como una final de sobremesa: los mismos protagonistas que pelearon títulos grandes, esta vez jugando sin que se les rompa el corazón en cada punto.
“Hoy no vais a ver a un Rafa competitivo, lo de hoy es para disfrutar.”Rafael Nadal
Lo dijo él mismo antes de jugar, y lo volvió a repetir después, esta vez con ironía: "Algo único por lo mal que me veo, eso sin ninguna duda". Esa frase, en su tono campechano habitual, resume bastante bien lo que fue la jornada. No se trató de un retorno al circuito profesional, ni siquiera de medir fuerzas con rivales en actividad. Fue, más bien, una manera de cerrar un círculo: la academia que lo ayudó a pensar en su futuro más allá de la competencia, volviendo a llenarse con los amigos con los que compartió los mejores años de su carrera.
Lo que sigue para la academia y para Nadal
El aniversario dejó la puerta abierta a nuevas ediciones y a la consolidación de la academia como un polo de formación para chicos y chicas. Para Nadal, en lo inmediato, no hay señales de regreso al tour: su despedida oficial, en la Copa Davis de 2024, sigue siendo su último capítulo competitivo. Lo que sí queda claro es que, cada vez que Manacor convoque, él va a estar. Y nosotros, desde este lado del Atlántico, vamos a seguir prendiendo el café para verlo hacer de las suyas, aunque sea en una tarde de tie-breaks y abrazos.
