San Lorenzo pasó la primera prueba en el Pando y ya amenaza al campeón
El Ciclón arrancó la Liga Nacional con un triunfo claro ante Gimnasia de Comodoro Rivadavia, en un Polideportivo Pando colmado y con el regreso de Penka Aguirre y Marcos Mata al plantel
Lo vi desde el primer minuto en una de esas plateas del Polideportivo Pando donde se acomoda la gente del interior que cada vez baja menos a Buenos Aires y cada vez mira más por pantalla. Jorge, un jubilado de Mar del Plata que viaja siempre que puede detrás de un-micro, me escribió antes del salto inicial: "No te pierdas el debut, va a ser bravo". Tenía razón. San Lorenzo arrancó perdiendo 6 a 0 contra el campeón, se fue al entretiempo abajo por 40 a 38, y terminó ganándole 89 a 73 a Gimnasia de Comodoro Rivadavia en su estreno de temporada en la Liga Nacional.
El quiebre llegó después del descanso. El equipo de Boedo ajustó la defensa, cambió las resoluciones ofensivas y construyó la diferencia en el tercer cuarto, que cerró 67 a 54. De ahí al final fue sostener. Lo concreto: el campeón se quedó en 73, muy por debajo de su producción habitual, y San Lorenzo volvió a sentirse local en el Pando, con tribunas llenas y con dos regresos que pesan: Penka Aguirre y Marcos Mata, junto con Gonzalo García como entrenador, se pusieron la camiseta después de un tiempo afuera.
El resto de la fecha, de norte a sur
- Racing de Chivilcoy le ganó 126 a 123 a San Martín de Corrientes en doble tiempo suplementario, en el Grilon Arena, con Mateo Chiarini como figura (30 de valoración) y Pedro Barral como escolta (26). Debut en la máxima categoría para el equipo de Diego D'Ambrosio.
- Ferro derrotó 97 a 92 a Independiente de Oliva como visitante. Lo dio vuelta en el complemento y lo definió en el tramo final con Emiliano Lezcano como jugador determinante.
- La próxima jornada tiene a Lanús como local ante Oberá, desde las 20.30.
Hay una cifra que me quedó dando vueltas y que tiene que ver con el federalismo de esta liga: de los cuatro equipos que vimos en la fecha, tres son del interior profundo o de ciudades chicas con pasado grande en el básquet —Comodoro Rivadavia, Chivilcoy, Oliva— y aun así compiten de igual a igual con los porteños. Esa brecha no se mide sólo en puntos: se mide en convocatoria, en canchas llenas, en viajes largos que se bancan con plantillas cortas. San Lorenzo pasó la prueba, sí, pero el campeón que acaba de ganarle tiene su propia lectura: el interior del básquet argentino ya no le pide permiso a nadie.
Hay algo que la organización de la Liga y el propio club todavía no contaron y que a Jorge, desde Mar del Plata, se le nota en la insistencia: cómo se va a sostener el nivel de un equipo que recién rearmó su plantel, qué carga de minutos van a soportar Aguirre y Mata en un calendario largo, y por qué el campeón, que venía de ganar todo, se quedó tan lejos en el tanteador en un escenario que conoce. La fiesta del debut es buena, pero la pregunta empieza ahora.
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