Se fue la voz que me enseñó que ser fuerte también es ser amable
Peter Cullen murió a los 85 años y dejó un legado que va mucho más allá de Optimus Prime: cuatro décadas de doblaje que marcaron a varias generaciones dentro y fuera de los videojuegos.
Si alguna vez levantaste una consola, una figurita o un VHS y escuchaste una voz grave, calmada, que te daba un sermón sobre el honor mientras un robot gigante se ponía la capa de líder, esa voz era de Peter Cullen. El actor de doblaje canadiense murió el 26 de agosto a los 85 años, en su casa y rodeado de su familia, según confirmaron sus allegados. No se difundió la causa del fallecimiento.
Cullen arrancó en los años sesenta repartiéndose entre cámara y micrófono, pero el papel que lo volvió inmortal llegó en 1984: Optimus Prime en la serie animada original de Transformers. A partir de ahí, su timbre se volvió inseparable del líder de los Autobots. Lo prestó en caricaturas ochenteras, en las películas live action de Michael Bay y hasta en Transformers: Rise of the Beasts (2023), pasando por el universo gamer con Transformers: War for Cybertron (2010). Cuarenta años seguidos siendo la conciencia de toda una franquicia, eso no es poco.
Una carrera que daba para mucho más
- Fue Igor, el burro melancólico de Winnie the Pooh para Disney, y dejó su sello en esa mezcla de ternura y bajón que tiene el personaje.
- Puso los efectos de voz del Depredador en la película original de 1987 y participó del King Kong de 1976.
- Su voz también pasó por Caballero Galaxia, el Hombre Araña animado, Voltron, G.I. Joe, las Tortugas Ninja y Mi Pequeño Pony.
- En los últimos años se sumó a Invincible como Thaedus, demostrando que para él la jubilación no era una opción.
La despedida la hizo su familia con un comunicado que parece escrito por el propio Optimus: pidieron honrarlo "siendo lo suficientemente fuertes como para ser amables" y destacando que Cullen falleció "sostenido en el corazón de sus múltiples amigos y de incontables fanáticos en todo el mundo". En las redes, jugadores, fans de la animación y gente de la industria despidieron a alguien que fue banda sonora de varias infancias.
Me cuesta no ser opinativo acá: perder a alguien que le puso la voz a tu infancia duele de una manera rara. Cullen no era un actor de doblaje más, era el tipo que te recordaba que un héroe también puede llorar y que la fuerza de verdad se mide en cómo tratás al otro. En una época donde muchas voces de la cultura pop se jubilan en el olvido, que él se haya ido a los 85 años todavía trabajando dice mucho. Vale la pena, y siempre va a valer la pena, recordar a alguien así.
