Sorkin vuelve a tropezar con el mismo palo y esta vez sin red
La esperada continuación de "La red social" confirma lo que el propio filme dice en voz alta: cuando nadie lo frena, el guionista maneja como si el tránsito no existiera.
Arranco confesando algo: me bancaba a Sorkin con los ojos cerrados. Escribió "Algunos hombres buenos" y me voló la cabeza. Después vino "La red social" con David Fincher atrás y pensé: este tipo, con un director que lo domine, es imparable. Bueno, parece que "El precio de la red", su nueva película como guionista y director, vuelve a poner en duda esa teoría.
La cinta funciona como continuación de la historia de Mark Zuckerberg y suma aires de "The Newsroom" y de ese proyecto sobre el 6 de enero que Sorkin viene masticando hace rato sin suerte. El problema central, coinciden los críticos consultados, no es lo que escribe sino cómo lo filma él mismo.
El peso de no tener quién lo frene
Cuando Fincher, Danny Boyle o Rob Reiner se sentaron en la silla de director, le torcieron el brazo a Sorkin y le sacaron lo mejor. Sin ese tirón externo, "El precio de la red" muestra lo que pasa cuando el guionista maneja y nadie le marca el camino: diálogos eternos que existen porque suenan bien al leerlos en voz alta, interiores con problemas de luz raros y un montaje que va y viene sin urgencia.
Lo más llamativo es que la propia película se hace cargo del debate. El personaje de Bill Burr suelta una frase en los tráilers que define mejor que cualquier reseña el propio método de Sorkin: lo compara con un guardia de tránsito con los brazos caídos mientras los autos derrapan y atropellan todo. Uno mira la pantalla y no puede evitar pensar que el tiro le salió por la culata.
¿Vale la pena?
- Sí, si te interesa cómo se hace una secuelización del universo Zuckerberg y querés ver hasta dónde llega el ego creativo.
- No, si esperás algo al nivel de "La red social". Ahí la vara queda altísima y esta película no la toca ni con ayuda.
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