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Jueves, 15 de octubre de 2026
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Tapar el agujero no alcanza: por qué las ratas vuelven a la cocina aunque la casa esté limpia

Un responsable técnico de una empresa de control de plagas explica qué selladores sirven, qué errores domésticos abren la puerta a una infestación y cómo limpiar excrementos sin levantar polvo que puede enfermar.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · · hace 2 h
Tapar el agujero no alcanza: por qué las ratas vuelven a la cocina aunque la casa esté limpia

Lo vi la primera vez en lo de Marta, una vecina de Pergamino que me escribió hace algunas semanas desesperada porque había visto ratones en la cocina y ya había tirado tres packs de galletas. Me contaba que había tapado los agujeros con espuma, que había puesto trampas adhesivas y que hasta había frotado las esquinas con algodón embebido en menta. Nada funcionó. Cuando le pregunté por la puerta trasera, me dijo: 'El burlete está roto desde hace meses, pero pensé que no tenía nada que ver'. Tenía todo que ver.

Por qué la espuma sola no resuelve nada

El material más usado para cerrar accesos en paredes y zócalos es la espuma de poliuretano. Es práctica, se expande rápido y queda prolija a la vista. El problema, según me explicó un responsable técnico de una empresa de control de plagas, es que los roedores la pueden roer sin esfuerzo. Para que el cierre aguante, la espuma tiene que ir combinada con una barrera física previa: malla metálica o lana de acero. Primero se coloca la barrera, encima se aplica la masilla. Si se hace al revés, el trabajo queda a medias y la rata vuelve a entrar por el mismo lugar.

Los puntos de entrada que la mayoría ignora

No solo hay que mirar los agujeros visibles. Hay cinco accesos frecuentes que suelen quedar fuera del radar: burletes deteriorados debajo de las puertas, vegetación pegada a la fachada que funciona como puente, cajas de cartón apiladas en depósitos, pequeñas filtraciones de agua cerca de cañerías y alimento de mascotas que queda al alcance durante la noche. Cualquiera de estos puntos puede sostener una infestación en una casa ordenada. La brecha aparece donde menos se la espera: en el interior del país, las consultas por ratas y lauchas crecen entre un veinte y un treinta por ciento en los meses fríos, según relevamientos del sector, con picos en provinces pampeanas y cuyanas.

Por qué los remedios caseros no alcanzan

Circulan mucho por redes sociales y vecinos los recomiendan con la mejor intención. La menta y el vinagre no repelen de forma sostenida: el olor se disipa en horas. Los dispositivos de ultrasonido no atraviesan paredes ni muebles, y los roedores se acostumbran al estímulo sonoro con el paso de los días. Las trampas de resorte pueden capturar un ejemplar aislado, pero no controlan una población. Las trampas adhesivas generan sufrimiento prolongado en el animal y tampoco resuelven el foco. Ninguna de estas alternativas reemplaza localizar y sellar los puntos de entrada. Esa es la base de todo, me insistió el técnico: sin eso, lo demás es maquillaje.

El paso a paso para limpiar excrementos sin arriesgar la salud

Una vez que aparecen rastros, la limpieza tiene un protocolo que mucha gente no conoce. Saltarse pasos puede levantar polvo contaminado que se inhala sin notarlo. El procedimiento es el siguiente:

  • Ventilar el ambiente durante al menos treinta minutos antes de ingresar al lugar donde están los excrementos.
  • Colocarse guantes resistentes y protección para las vías respiratorias, como un barbijo tipo N95.
  • Humedecer los excrementos con un desinfectante apropiado y dejarlo actuar el tiempo indicado en el envase.
  • Retirar los restos con papel absorbente, sin contacto directo de la piel.
  • Nunca barrer en seco ni usar aspiradora: ambas acciones levantan partículas potencialmente infecciosas que quedan suspendidas en el aire.
  • Lavar con desinfectante la zona y descartar los guantes y el papel en una bolsa cerrada.

Los roedores pueden transmitir enfermedades a través de la orina, la materia fecal y las mordeduras, y además introducen parásitos como pulgas, garrapatas y ácaros. Cuando los rastros se repiten o se sospecha que el foco está en la red de alcantarillado, lo recomendable es recurrir a un servicio profesional. Las empresas serias hacen primero un diagnóstico de accesos, después un plan de sellado y, si hace falta, un tratamiento focal. Lo que no debería pasar es que el técnico llegue, coloque cebos y se vaya sin más.

Desde el interior, lo que más escucho es lo mismo que me contó Marta: que se gastó plata en trampas y en esprays, y que mientras tanto los roedores seguían entrando. La diferencia, en la mayoría de los casos, estaba en un burlete viejo o en una caja de cartón arrumbada contra la pared. La limpieza importa, pero el orden y el sellado importan más. Lo que el Estado y muchas empresas de control de plagas no suelen decir con la misma insistencia es que prevenir es más barato y más efectivo que fumigar. Y que una cocina con comida para perros al alcance y una puerta sin burlete es, para una rata, una invitación abierta.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

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