Boca estira su buen momento en el Nuevo Gasómetro y se prende arriba en dos tablas
Con goles de Lozano y Merentiel y un hombre de más durante todo el segundo tiempo, el Xeneize sumó su decimocuarto partido sin caer y se metió en la pelea por los playoffs del Clausura.
Cuando llegué al Nuevo Gasómetro todavía caía esa llovizna persistente que había complicado el primer tiempo y que dejaba charcos peligrosos en las áreas. Yo me había acomodado en la popular visitante con el termo bajo el impermeable, escuchando el murmullo de una parcialidad xeneize que viajó con la fe intacta después del 1-1 frente a San Pablo en Brasil. Y la fe, esta vez, se transformó en dos goles y en un números que empiezan a acomodarse de verdad en el mundo de Boca. Porque la victoria 2-0 sobre San Lorenzo no fue un resultado más: sirvió para estirar a 14 la racha de partidos sin derrotas, para meterse en el quinto puesto de la Zona A del Clausura y para alcanzar los 47 puntos en la tabla anual, que lo dejan tercero, a una unidad de Independiente Rivadavia y de Argentinos Juniors.
Los goles y los nombres propios
Leandro Lozano fue la gran figura de la noche en el Bajo Flores, y se me ocurre explicarlo como cuando una sartén caliente termina de sellar un bife: lo que arrancó en San Pablo con su gol por la Copa Sudamericana se terminó de confirmar acá con un zurdazo cruzado al primer palo de Devecchi que abrió el marcador. El segundo tanto tuvo la firma de Miguel Merentiel, que entró al área y definió después de una asistencia de Lautaro Blanco, un lateral que ya lleva 19 pases gol desde que se puso la azul y oro, una cifra que habla de un jugador que entiende el juego como pocos en su puesto. Como me decía un viejo entrenador que cubrí hace años, los equipos se arman de atrás hacia adelante, y cuando los laterales suben así, el resto empieza a respirar distinto.
Lo que cambió el partido no fue solamente el juego de Boca, sino la decisión de Nazareno Arasa a los 35 minutos del primer tiempo, cuando le mostró la roja directa a Manuel Insaurralde por una entrada sobre Ascacibar. Desde entonces, el conjunto de Rodolfo Arruabarrena manejó el 75 por ciento de la posesión y disparó 16 veces, siete de ellas al arco, con Leandro Paredes como conductor y con los laterales como vías permanentes de ataque. Rubén Darío Insua, que había arrancado su tercer ciclo con un 1-1 ante Independiente, intentó reacomodar el mediocampo con el ingreso de Juan Cruz Rattalino por Alexis Cuello, pero la inferioridad numérica ya había condicionado cualquier plan.
“Falta mucho trabajo para que podamos volver a ser un equipo que compita bien.”Rubén Darío Insua, entrenador de San Lorenzo
Del otro lado, la derrota dejó a San Lorenzo décimo en su zona y vigésimo en la tabla anual, un escenario que preocupa en Boedo justo cuando se acercan los cruces decisivos del Clausura. Para Boca, en cambio, lo que viene es enorme: debe sostener este envión en el torneo local mientras se prepara para las semifinales de la Copa Sudamericana, y la pregunta que sobrevuela al Mundo Boca es si esta racha es solo un buen momento pasajero o el inicio de una remontada que termine peleando por todo. Mientras tanto, en mi cabeza sigue resonando ese zurdazo de Lozano al primer palo y la imagen de un equipo que, después de tanto ruido, empieza a parecerse a lo que su gente esperaba.
