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Martes, 6 de octubre de 2026
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Ciática: por qué el ejercicio puede ser aliado o enemigo según cómo se elija el movimiento

La fisioterapeuta Jennifer Howe y el cirujano Rohan Desai repasaron una serie de posturas y tiempos para trabajar cadera, abdomen y espalda. La regla de oro es clara: si el dolor crece, se frena. Y hay tres señales que obligan a ir al médico sin esperar.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · · hace 1 h
Ciática: por qué el ejercicio puede ser aliado o enemigo según cómo se elija el movimiento

Desde el interior, donde muchas veces la consulta con un especialista se posterga semanas por la distancia, este tema se vuelve cotidiano. Lo veo seguido: gente que arranca con un dolor en la cintura, se automedica y termina en la guardia porque el pinchazo bajó hasta el pie. Por eso rescato esta guía publicada en el sitio de Harvard, porque pone el foco en algo simple y casi siempre olvidado: el ejercicio no es universal, se adapta a lo que cada cuerpo dice mientras se mueve.

Cómo se presenta la ciática y por qué no se trata igual en todos los casos

El cirujano ortopédico de columna Rohan Desai lo explica de manera directa: la irritación del nervio ciático puede sentirse como dolor, quemazón u hormigueo que nace en la región lumbar y se extiende por una pierna. Pero ese síntoma, por sí solo, no alcanza para armar una rutina. Los movimientos necesitan ajustarse a la evaluación profesional y a la respuesta de cada persona. Lo que alivia a un vecino de Río Gallegos puede empeorar a alguien en Posadas, justamente porque el origen del pinzamiento cambia.

Antes de probar cualquier postura, hay una condición que Howe repite: si el ejercicio genera más dolor o más presión, se interrumpe. No es un consejo menor. En la práctica, la diferencia entre mejorar y empeorar suele estar en esa decisión de detenerse a tiempo. Y existen tres señales que obligan a consultar sin demorar: debilidad muscular evidente, pérdida marcada de sensibilidad y cambios en el control de la vejiga o los intestinos. Esas banderas rojas no admiten esperar al turno programado.

La guía práctica de Howe: cadera, abdomen y zona lumbar

La fisioterapeuta Jennifer Howe propone un recorrido ordenado. Son orientaciones, no reemplazos del diagnóstico, y el Instituto Nacional de Salud y Excelencia Clínica del Reino Unido coincide en que la vuelta a las actividades cotidianas debe respetar la evolución individual.

  • Movilización de cadera en figura de cuatro: boca arriba, un tobillo sobre la rodilla opuesta y ambas piernas hacia el pecho. Mantener treinta segundos, tres repeticiones por lado, sin forzar.
  • Tracción suave de pierna: sostener una pierna por detrás de la rodilla y acercarla despacio hacia el hombro contrario, medio minuto y tres repeticiones antes de cambiar. Sin tirones.
  • Activación abdominal: acostado boca arriba, piernas flexionadas y plantas apoyadas, contraer el abdomen hasta llevar la zona lumbar al apoyo. Diez repeticiones de cinco segundos.
  • Rodillas al pecho para lumbar: acercar ambas rodillas, sostener treinta segundos y repetir tres veces solo si el dolor disminuye.
  • Apoyo en antebrazos para hernia discal: boca abajo, codos bajo los hombros, mantenerse treinta segundos. Se repite únicamente si mejora el dolor que desciende por la pierna.

Me detengo en un detalle que suele pasar inadvertido: en las posturas para la zona lumbar hay que mirar especialmente qué pasa en la pierna. Si la molestia que desciende aumenta, la indicación es parar. Esa observación es la que separa un ejercicio terapéutico de uno que termina cronificando el problema. Howe lo plantea con un criterio práctico: el cuerpo marca el ritmo, no la voluntad de la persona.

Lo que el sistema de salud todavía no resuelve

Mientras se difunden guías como esta, queda flotando un dato que el material no aborda y que desde el interior se siente con crudeza: la brecha entre quienes acceden a un fisioterapeuta para personalizar estos movimientos y quienes dependen de un folleto o un video. En muchas provincias, la cantidad de profesionales de rehabilitación por habitante sigue muy por debajo de los centros urbanos, y el NICE no puede indicarle a nadie dónde encontrar atención oportuna. Tampoco las empresas de medicina prepaga suelen cubrir la cantidad de sesiones que un cuadro de ciática suele requerir. De eso, por ahora, nadie se hizo cargo.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

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