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El cine argentino cruza el charco y va por todo en San Sebastián: dos candidatas a la Concha de Oro y Darín de yapa

Glaxo y Mis muertos tristes compiten por el máximo premio del festival vasco. Además, Ricardo Darín presenta Lo dejamos acá en un pase único antes de su salto a Netflix.

Por Delfina IbarraGaming y cultura digital · 18 de septiembre de 2026 · hace 8 h

Arranquemos con una verdad incómoda: cuando alguien te dice que el cine argentino tiene problemas de visibilidad, conviene recordarle cosas como esta. La edición 74 del Festival de San Sebastián tendrá dos producciones con sello nacional disputando la Concha de Oro en la competencia principal, algo que no pasa todos los años y que, siendo francos, este año nos toca festejar como si hubiéramos ganado un Mundial.

Las dos competidoras, cara a cara

Por un lado está Glaxo, la nueva película de Benjamín Naishtat, que llega a San Sebastián con escala previa en Toronto y con Londres ya agendado. Entre sus protagonistas figura Lali Espósito, un nombre que probablemente le suene a más de uno que no es precisamente un habitué de los cines de arte. Por el otro, Mis muertos tristes, una coproducción con Chile dirigida por Pablo Larraín, con Mercedes Morán y Dolores Fonzi como protagonistas. Y ojo con un detalle que me parece clave: la autora del libro que dio origen a la historia, Mariana Enríquez, también estará presente en la sala.

Otro punto que vale aclarar para que nadie se enoje después: lo que se verá en el Kursaal no será lo mismo que lo que llegue a Netflix el 24 de septiembre. San Sebastián proyecta un montaje en formato de largometraje, mientras que la plataforma estrenará la versión como miniserie de cuatro episodios. O sea, dos lecturas de la misma historia.

La sorpresa Darín y el resto de la delegación

Como si la pelea por la Concha fuera poco, el martes habrá estreno mundial de Lo dejamos acá, con Ricardo Darín y Diego Peretti. Darín acompañará la función. Dato no menor para los que todavía vamos al cine: no habrá oportunidad de verla en pantalla grande después del festival. Su desembarco en Netflix está programado para el 16 de octubre y, según el material, no contempla estreno en salas argentinas.

Y la presencia nacional sigue, porque el resto de la programación tiene más nombres propios. En Zabaltegi-Tabakalera se verá el documental Pedro en el país, de Naishtat y María Alché, junto con A veces me entra tristeza, otras veces rebelión y El fantasma. Albertina Carri, además, presenta fuera de concurso Cine vivo, un artefacto, que es medio corto, medio libro, medio performance (o sea, de esas cosas que dan ganas de ver aunque uno no entienda bien qué está mirando). En Horizontes Latinos participan Viajes y placeres, La ilusión de un verano sin fin y El tren fluvial, mientras que cinco proyectos argentinos buscarán financiamiento en el Foro de Coproducción Europa-América Latina.

La apertura del festival está prevista para el 18 de septiembre con Geister, de Fati Akın. Vale la pena seguir de cerca lo que pase en San Sebastián: cuando el cine argentino llega así a un escenario de estas características, conviene mirarlo con atención y, si me apuran, con un poquito de orgullo.

DI
Delfina IbarraGaming y cultura digital

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