El crédito al consumo se contrajo 1,3% real en agosto y las fintechs absorben parte de la demanda que los bancos resignan
Los préstamos personales y los saldos en tarjetas de crédito cayeron en términos reales por tercer mes consecutivo, mientras los depósitos en pesos perdieron 1,7% frente a una inflación de 1,7% según el INDEC. Billeteras virtuales, fondos money market y depósitos en dólares concentran el desplazamiento de la demanda.
El financiamiento bancario destinado al consumo cotidiano volvió a contraerse en agosto: los saldos en tarjetas de crédito y los préstamos personales retrocedieron 1,3% en términos reales respecto de julio, una vez descontada una inflación mensual de 1,7% según el INDEC. Se trata del tercer descenso mensual consecutivo para esa línea de financiamiento, lo que consolida una tendencia que ya se había observado durante junio y julio.
Acumulado y composición del retroceso
En lo que va de 2026, el saldo total de préstamos bancarios al sector privado acumula una caída real de 3,4%, según los datos difundidos por el Banco Central. El retroceso se concentra en el segmento de crédito de consumo, mientras que los préstamos destinados a empresas mostraron una dinámica opuesta y compensaron parcialmente la baja agregada del sistema. En otras palabras, las líneas orientadas a la inversión productiva crecieron en términos reales, pero no lograron neutralizar el desplome de los préstamos a familias.
El avance de las fintechs como canal alternativo
Parte de la explicación del retroceso se encuentra en el desplazamiento de la demanda hacia canales no bancarios. Quienes perciben sus ingresos fuera del sistema financiero tradicional —trabajadores informales, prestadores de servicios por plataformas digitales y monotributistas sin cuenta sueldo— encuentran en las billeteras virtuales y las empresas de tecnología financiera una puerta de acceso al crédito que los bancos no ofrecen con la misma agilidad. Estas compañías financian consumos y otorgan préstamos personales con requisitos documentales más flexibles y tiempos de aprobación más cortos, lo que les permite capturar un segmento de la demanda que el sistema bancario tradicional tiende a dejar afuera.
Depósitos en pesos, money market y dólares
Del lado del ahorro, los depósitos en pesos también perdieron valor frente a la inflación en agosto: los saldos en caja de ahorro y cuenta corriente cayeron 1,7% real respecto de julio, y acumulan una contracción de 11,7% real desde enero. En el mismo período, los fondos money market —instrumentos de inversión accesibles que colocan el dinero en plazos fijos y activos de corto plazo— crecieron 10% real en lo que va del año y 19,2% en los últimos doce meses, una señal de que buena parte de los ahorristas optó por mudar su dinero hacia vehículos con rendimiento diario antes que dejarlo inmovilizado en una cuenta bancaria. Los depósitos en dólares, por su parte, subieron 11,5% en lo que va de 2026 y 25,5% en los últimos doce meses, ambos guarismos en términos nominales.
La tasa que pagaron los plazos fijos mayoristas durante agosto fue de 2% efectivo mensual, levemente por encima de la inflación del período. Aun así, esa diferencia marginal no alcanzó para retener los saldos dentro del sistema bancario, lo que sugiere que la decisión de los ahoristas responde más a la búsqueda de liquidez y rendimiento inmediato que a la comparación puntual entre la tasa de interés y la variación del Índice de Precios al Consumidor.
El dato final
El cuadro de agosto combina tres movimientos simultáneos: caída real del crédito al consumo, caída real de los depósitos en pesos y migración de ahorros hacia fondos money market y cuentas en dólares. Para el sistema bancario, el resultado neto es una reducción del volumen intermediado tanto del lado activo como del pasivo, en un contexto en el que las fintechs y los vehículos de ahorro fuera del tradicional plazo fijo capturan una proporción creciente de la demanda de financiamiento y de colocación de excedentes.
