Viernes, 18 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaVida
Vida /

El desayuno como examen pendiente: por qué en el norte argentino muchos chicos llegan a la escuela sin comer

Una revisión de estudios internationales advierte que saltarse la primera comida del día se asocia con peores notas y más fatiga. En las provincias, donde las mañanas empiezan antes que el colectivo, el problema se vuelve cotidiano.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · 18 de septiembre de 2026 · hace 5 h

Graciela, de Villaguay, provincia de Entre Ríos, suele levantarse a las cinco y media para alcanzar el micro que lleva a sus tres hijos a la escuela rural de la zona. Antes de que salga el sol, les sirve una taza de mate cocido con bizcochos y, cuando puede, un huevo duro. Otras veces, no hay tiempo: la jornada empieza y los chicos suben al transporte con el estómago vacío. Lo que en la ciudad puede verse como una excepción, en pueblos como el de Graciela es parte de la rutina, y la evidencia científica que acaba de difundirse vuelve a poner el tema sobre la mesa.

Desde el interior, donde las distancias se miden en kilómetros y no en cuadras, el desayuno se vuelve una carrera contra el reloj. Una revisión sistemática que reunió 45 estudios encontró que desayunar puede beneficiar la atención, la memoria y la capacidad de resolver problemas en chicos y adolescentes, frente a quienes continúan en ayunas. Los beneficios aparecieron con mayor claridad en contextos de alimentación insuficiente o desnutrición.

La brecha entre provincias y los efectos en el aula

Un dato de brecha por región duele cuando se mira con atención: en varias provincias del norte argentino la prevalencia de inseguridad alimentaria supera ampliamente la media nacional, lo que hace que un porcentaje significativo de chicos llegue a la escuela sin la primera comida del día. En ese contexto, un análisis de 24 estudios observacionales asoció la falta de desayuno con un mayor riesgo de bajo rendimiento académico. Insisto: asociación no es causalidad, porque también pesan el sueño, la situación económica, la calidad general de la dieta y las rutinas de estudio. Pero el patrón se repite en distintas investigaciones.

Jennifer Hyland, dietista de Cleveland Clinic Children’s, lo explica de manera directa: después del ayuno nocturno, los cuerpos de los más chicos pueden responder con cansancio, menor claridad mental y lentitud física. Desayunar aporta la energía necesaria para atravesar las primeras horas de clases y de actividades, sobre todo en jornadas que comienzan muy temprano y se extienden hasta pasado el mediodía.

Qué preparar la noche anterior

  • Avena remojada con yogur y fruta cortada, lista para servir directo de la heladera.
  • Huevos hervidos con cáscara, conservados en la nevera y pelados a la mañana.
  • Fruta ya lavada y cortada en un recipiente cerrado.
  • Sándwiches de huevo que se pueden freezar y recalentar en el momento.
  • Yogur griego con granola de bajo contenido de azúcar, una combinación con proteína y fibra.

La especialista recomienda juntar siempre proteína y fibra en esa primera comida para sostener la saciedad hasta el almuerzo: un huevo con una tostada integral, un cereal integral con leche y fruta, o el clásico yogur griego con granola. Aclara, además, que conviene moderar los productos con mucho azúcar agregado, porque generan un pico de energía que decae rápido y vuelve a despertar hambre antes de que suene el timbre del recreo. Y señala algo que las familias del interior suelen repetirme en cada recorrida: no existe una cantidad única de proteína adecuada para todos, porque las necesidades cambian con la edad, el peso y la actividad.

La organización del día anterior aparece como aliada concreta. Tener la fruta lavada, los huevos ya cocidos y la avena preparada por la noche transforma una mañana complicada en una mañana posible. En zonas donde el colectivo pasa una sola vez, lo que se gana en minutos a las siete de la mañana puede definir si un chico desayuna o no.

Lo que el sistema educativo y las empresas alimentarias todavía no dijeron es cómo van a garantizar que esa primera comida deje de ser un privilegio de quienes tienen tiempo, heladera llena y cocina equipada. La evidencia señala que el desayuno importa, y mucho, para el rendimiento escolar. Falta, todavía, que esa certeza se traduzca en políticas concretas en cada escuela del país.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

Te puede interesar