El primer trimestre con antipsicóticos: cuando el cuerpo empieza a alertar antes que la cabeza
Un estudio británico con casi 97.000 pacientes detectó que el azúcar en sangre y el peso se disparan con mucha más fuerza durante los primeros 90 días de tratamiento. Especialistas recomiendan controlar de forma estricta la glucemia y el peso antes de empezar la medicación y en ese período crítico.
Desde Río Gallegos, Micaela tiene 34 años y hace cuatro meses que duerme mejor. Empezó a tomar quetiapina por recomendación de su psiquiatra después de un cuadro de ansiedad que no cedía con otras estrategias. Lo que no le habían explicado con claridad es que en ese mismo período su glucemia se había disparado y había ganado casi siete kilos sin una explicación aparente. Cuando llegó al control clínico de rutina, los valores de azúcar en sangre ya estaban en zona de prediabetes. 'Me dijeron que el medicamento me iba a ayudar con la cabeza, nadie me habló del cuerpo', cuenta.
La historia de Micaela no es un caso aislado. Una investigación publicada el 14 de octubre en la revista The Lancet Psychiatry y basada en datos del sistema de salud británico siguió a cerca de 97.000 adultos que iniciaron un tratamiento con antipsicóticos de segunda generación entre 2000 y 2023. La conclusión es tan precisa como incómoda: los primeros tres meses concentran el mayor riesgo metabólico del tratamiento, mucho más que los meses siguientes.
Qué midieron y qué encontraron
El equipo de University College London comparó la velocidad con la que subían el azúcar en sangre y el peso antes y después de iniciar la medicación. En esos primeros 90 días, la glucemia ascendió aproximadamente 14 veces más rápido y el peso corporal unas 9 veces más rápido que en el período previo al tratamiento.
De los cuatro fármacos analizados, la olanzapina fue la que presentó los cambios más marcados: el azúcar creció alrededor de 50 veces más rápido y el peso unas 10 veces más rápido durante ese primer trimestre. La quetiapina, la risperidona y el aripiprazol también mostraron acelerones significativos, aunque menos pronunciados.
- Los pacientes que ya tenían prediabetes al iniciar el tratamiento desarrollaron diabetes tipo 2 en el 19% de los casos dentro de los dos años siguientes, frente al 3% de quienes partían con glucemia normal.
- Las mujeres mostraron un incremento de azúcar en sangre unas 24 veces más rápido en los primeros 90 días, contra unas 10 veces en los hombres.
- La olanzapina lideró los cambios metabólicos adversos, seguida por quetiapina, risperidona y aripiprazol.
“Nuestro estudio muestra que los primeros 90 días después de comenzar el tratamiento son un período clave en el que pueden comenzar los cambios relacionados con la diabetes y el aumento de peso.”Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador principal y docente de University College London
Por qué importa en la Argentina y desde el interior
El dato de brecha que deja el trabajo es claro: empezar el tratamiento sin un control metabólico previo es empezar con el pie en el barro. Las personas con prediabetes previa multiplican por más de seis su probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 en los dos años siguientes al inicio del antipsicótico. En ciudades chicas y pueblos del interior, donde el seguimiento especializado suele ser más espaciado y los laboratorios públicos no siempre tienen turnos ágiles, ese primer trimestre puede pasar sin un solo control de glucemia.
Los autores son insistentes en una recomendación que parece elemental y, sin embargo, no es la norma: pedir glucemia en ayunas, hemoglobina glicosilada y peso antes de recetar el primer comprimido, y repetir esos controles dentro de los primeros tres meses. Si los valores se alteran, se puede ajustar la dosis, cambiar de molécula o sumar acompañamiento nutricional antes de que la diabetes se instale.
“Al verificar de manera temprana, los médicos pueden detectar problemas antes y ofrecer apoyo, consejos o tratamiento para ayudar a prevenir problemas de salud más graves más adelante.”Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador principal y docente de University College London
Lo que el sistema de salud no está diciendo
Hay un punto que el paper no discute pero que en la práctica argentina se repite: la mayoría de los psiquiatras recetan antipsicóticos sin pedir un análisis de glucemia basal, sin medir peso ni perímetro de cintura. La salud mental es una urgencia justificada y nadie pide demorarla. Lo que sí se puede exigir es que, mientras se cuida la cabeza, no se esté dejando el cuerpo a la deriva.
Por eso, si a alguien cercano le indican olanzapina, quetiapina, risperidona o aripiprazol, vale la pena pedir un análisis completo antes de empezar y otro a los tres meses. No es un capricho ni una desconfianza hacia el profesional: es lo que la evidencia más reciente acaba de confirmar y lo que la conversación médica todavía no incorporó de manera masiva. Lo que no se controla, se convierte en otra enfermedad.
