Lunes, 14 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaVida
Vida /

Estornudar no es toser: cómo leer lo que tu perro intenta decirte con la nariz

El adiestrador Tony Silvestre explica que el estornudo en los perros suele ser una forma de comunicación emocional y no un síntoma de enfermedad. Las claves para distinguir cuándo es alegría y cuándo conviene consultar al veterinario.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · 14 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Conozco a Marta desde hace años. Vive en un pueblo chico de Santiago del Estero y tiene un perro mestizo al que llama Chicho. Cada vez que Marta llega a su casa después de varias horas afuera, Chicho la recibe con una lluvia de estornudos cortos y repetidos. Ella me confesaba, preocupada, que ya había gastado una fortuna en consultas veterinarias. Le dije lo que hoy repito en esta nota: si tu perro estornuda cuando te ve, probablemente te está diciendo algo muy distinto a un resfrío.

El adiestrador canino Tony Silvestre lo aclara sin rodeos. Cuando un perro estornuda, no está enfermo: está expresando un estado de ánimo. Esa es la primera línea que cualquier dueño tiene que grabarse antes de sacar turno con el veterinario.

Por qué el cuerpo del perro necesita estornudar

La explicación es fisiológica y a la vez muy terrenal. Durante los picos de excitación, el juego brusco, las caricias intensas o la expectativa de salir a pasear, se acumula presión en las vías respiratorias del animal. El estornudo es la válvula de escape que el cuerpo usa para liberar esa carga y volver a respirar cómodo. Silvestre lo define con una frase que se hizo viral entre los dueños: si tu perro no estornuda, significa que no te quiere.

  • Mirada tranquila y cola que se mueve sin rigidez.
  • Orejas en posición natural y postura corporal relajada.
  • Curiosidad durante los paseos e interacción calma con otros perros.
  • Gesto de recostarse boca arriba y exponer la panza, señal de confianza plena.

Cuándo sí hay que llamar al veterinario

Ahora bien, no todo estornudo es una caricia al alma. La línea roja aparece cuando el sonido se vuelve frecuente y aparece acompañado de otros indicadores. La falta de apetito, el decaimiento general, la fatiga sin causa aparente o una respiración agitada en reposo son señales de que algo no anda bien y la consulta profesional no puede esperar.

También hay causas menores que conviene tener en el radar, como el ingreso de agua en las fosas nasales después de un chapuzón o de beber muy rápido. En esos casos el estornudo es puntual y se resuelve solo, sin mayores consecuencias.

“Si el estornudo aparece en un momento de alegría o de actividad y el perro muestra todos los indicadores de bienestar, no hay motivo de alarma. Si surge de forma repetida, sin vínculo con el juego ni la emoción, y se acompaña de cualquier otro cambio en el comportamiento o el apetito, hay que consultar.”Tony Silvestre, adiestrador canino

Para los que vivimos desde el interior, donde el acceso al veterinario no siempre está a la vuelta de la esquina, este dato no es menor. Distinguir un estornudo emocional de uno patológico puede ahorrar viajes largos, consultas innecesarias y, sobre todo, evitar que se nos pase por alto una enfermedad real cuando el cuerpo del perro sí está pidiendo ayuda.

Aprender a leer el lenguaje corporal del animal es, en definitiva, la mejor herramienta de convivencia. Conocer la diferencia entre una nariz que estornuda por amor y una nariz que estornuda por enfermedad no es un dato de curioso: es la diferencia entre vivir angustiado por nada o llegar a tiempo cuando sí hace falta. Lo que el material no menciona, y queda flotando, es que detrás de cada estornudo hay un perro intentando comunicarse con alguien que todavía no aprendió a escucharlo.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

Te puede interesar