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James Donaldson, el gigante que hizo historia en la NBA sin pisar la línea de tres

El pívot de 2,18 metros jugó más de mil partidos oficiales sin atreverse con un solo lanzamiento de perímetro y dejó una marca que, en el básquet actual, parece imposible de igualar.

Por Julia MartinelliCiencia y espacio · 15 de septiembre de 2026 · hace 1 h

James Donaldson fue, durante casi dos décadas, una presencia que cualquier rival conocía de memoria: el pívot alto, serio, al que se le acababan las opciones si lo corrias un par de metros más allá del aro. Lo notable es que él nunca quiso correrlas. Con 2,18 metros y una carrera que arrancó cuando la NBA todavía le tomaba el gusto al tiro de tres, Donaldson acumuló 1.008 partidos oficiales sin disparar una sola vez desde el perímetro, según los registros que reúne Crazy Stats. Es decir, mil noches de básquet sin cruzar esa frontera invisible que hoy define hasta a los internos más limitados.

Lo conocí de nombre mucho antes de entender la rareza de su estadística. Me acuerdo de estar mirando un Mavericks de los ochenta y preguntarme quién era ese gigante que taponaba todo lo que pasaba por el área pero al que jamás le llegaba la pelota lejos del aro. Era Donaldson, claro, el interno clásico que promediaba cerca de diez rebotes por partido y que en esa liga llegó a disputar el All-Star Game de 1988, en una época donde compartir equipo con Derek Harper, Rolando Blackman y Mark Aguirre en Dallas lo dejó bajo el reflector.

Una marca que duplica a todos

  • Joel Anthony, segundo en la lista, suma 556 partidos sin triples.
  • Mitchell Robinson aparece tercero con 450.
  • Etan Thomas registra 427, Dean Garrett 372 y Cole Aldrich 350.
  • Miles Plumlee acumula 347, Michael Stewart 290 y Mark McNamara 286.
  • Nikola Pekovic cierra el top 10 con 271 partidos sin intentos de perímetro.

El draft no lo esperaba con los brazos abiertos: fue elegido en la cuarta ronda por Seattle, pasó un breve paso por Italia y recién entonces se asentó en la NBA. De allí a Dallas, luego a Clippers, Knicks y Jazz, donde extendió su perfil de especialista hasta que el Caja San Pablo Sevilla le ofreció en España seguir siendo, ya cerca de los 42 años, ese tipo de jugador que no necesita salir de la pintura para ser útil. Es el tipo de carrera que hoy se hace difícil de explicar con una regla: si te imaginás a Donaldson como un palo de amasar gigante en la cocina, su trabajo fue siempre el de empujar la masa dentro del bowl, sin asomarse nunca a la mesada.

El básquet cambió y la pregunta se cae de maduro. En la NBA actual, hasta los pívots con menos recursos ofensivos lanzan triples por obligación táctica, y los sistemas de casi todos los equipos lo contemplan. Por eso lo de Donaldson no es solo un récord: es la huella de una época en la que el interno puro todavía tenía lugar. Lo que sigue en esta línea de investigación es, justamente, si queda algún jugador en actividad capaz de sostener esa negativa a patear la línea de tres. Por ahora, la lista la manda él, y nadie se le acerca.

JM
Julia MartinelliCiencia y espacio

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