Miércoles, 16 de septiembre de 2026
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Proteínas, AlphaFold y la apuesta de Suleyman para anticipar enfermedades antes de que aparezcan

La herramienta de DeepMind ya mapeó estructuras a gran escala y abre el camino a fármacos más precisos; el cofundador lo cuenta en su nuevo libro y advierte sobre los dilemas éticos que vienen.

Por Julia MartinelliCiencia y espacio · 16 de septiembre de 2026 · hace 49 min

Soy Julia Martinelli y arranco contándoles cómo llegué a esta nota: estaba en la cocina, preparando un mate, cuando me topé con un libro que me hizo pensar en esas recetas de cocina que uno ajusta a ojo. Mustafa Suleyman, el cerebro detrás de DeepMind, la empresa que creó AlphaFold, sostiene que la inteligencia artificial ya está haciendo algo parecido con las proteínas, que son los ladrillitos con los que funciona el cuerpo, igual que la harina en una mesa de panadería. Si uno entiende cómo se pliega cada proteína, puede entender por qué fallan cuando aparece una enfermedad y, a partir de ahí, pensar fármacos a medida.

De la estructura de una proteína al diseño de un medicamento

AlphaFold es la herramienta estrella de esa historia. En pocos años logró mapear la estructura tridimensional de prácticamente todas las proteínas humanas conocidas, algo que durante décadas fue un trabajo lento, caro y muchas veces imposible. Esa información, que está disponible para cualquier laboratorio del mundo, se convirtió en la base sobre la que se investigan desde enfermedades raras hasta el diseño de nuevos antivirales o tratamientos oncológicos. Suleyman lo explica en La ola que viene, su libro reciente, donde describe a las proteínas como piezas de un rompecabezas que la inteligencia artificial ayuda a completar.

  • AlphaFold permitió conocer la forma de cientos de miles de proteínas humanas en mucho menos tiempo que los métodos tradicionales.
  • Suleyman propone combinar en un mismo modelo datos genéticos, químicos y clínicos de cada paciente.
  • Esa integración permitiría detectar enfermedades en etapas tempranas y diseñar terapias personalizadas.
  • El libro menciona a Altos Labs como una de las empresas que trabajan en reprogramar el epigenoma para frenar el envejecimiento.
  • El autor imagina un futuro en el que llegar a los cien años con buena salud sea habitual, aunque aclara que es una proyección a varias décadas.

Lo que más me quedó dando vueltas es la parte humana del planteo. Suleyman no se queda en la euforia tecnológica: advierte que estas mismas herramientas, si quedan en pocas manos o se usan sin regulación, pueden ampliar las desigualdades en el acceso a la salud. La pregunta que cierra su capítulo, y que también me llevo a casa, es cómo vamos a decidir colectivamente qué mejoras se permiten, para quién y con qué límites, porque la proteína bien doblada puede ser un remedio, pero también un privilegio. Lo que sigue ahora en la investigación es ver cuántos de esos modelos integrados pasan del paper al consultorio, y ahí vamos a estar, contándoles.

JM
Julia MartinelliCiencia y espacio

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