Quiebra de Linor SRL: cae un emblema aserradero de Misiones y arrastra a 130 familias al reclamo judicial
La Justicia Civil y Comercial de Posadas declaró la quiebra de la mayor productora de pallets de la provincia, una firma de 27 años que llegó a tener 300 empleados. El sector maderero reconoce que atraviesa una de las peores crisis de su historia, golpeada por la caída de la construcción y un tipo de cambio que no termina de ordenar los números.
El Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N° 8 de Posadas, a cargo de la doctora Adriana Fiori, declaró la quiebra de Linor SRL, el mayor productor de pallets de Misiones y uno de los más relevantes del país, una empresa con 27 años de trayectoria radicada en Azara, a pocos kilómetros del límite con Corrientes. El expediente se había abierto como concurso preventivo, pero el acuerdo extrajudicial al que la firma había llegado con sus acreedores no se cumplió, y el expediente derivó en la quiebra definitiva. A partir de ahora, el juzgado toma control de los bienes, las maquinarias, los vehículos y las cuentas bancarias de la compañía para ordenar la liquidación.
Linor llegó a tener 300 empleados en su momento de mayor actividad, en la primera década del siglo. Hoy son unos 130 los trabajadores que quedaron a la espera de cobrar salarios atrasados y eventuales indemnizaciones, un pago que depende del resultado del proceso de liquidación. Para el sector, cada puesto perdido en una pyme del interior suele multiplicarse: detrás del operario aserrador hay proveedores, transportistas y familias que dependen del sueldo que cae a fin de mes.
Vamos a los números: por qué se cayó
El sector maderero de Misiones y Corrientes venía arrastrando una combinación de factores que terminaron de hacer inviable el negocio. APICOFOM y Amayadap, las cámaras que nuclean a los aserraderos de ambas provincias, reconocen que la actividad atraviesa una de sus peores crisis históricas. La caída de la construcción —el principal motor del mercado interno de la madera— redujo de manera pronunciada la demanda de pallets y productos similares. A eso se sumaron el retroceso del consumo general y un desplome de las ventas que dejó sin aire a las plantas de tamaño medio.
- Construcción en baja: el principal demandante interno de pallets y derivados del pino frenó compras y precios.
- Consumo retraído: cayeron las ventas de bienes durables que suelen transportarse sobre plataformas de madera.
- Costos logísticos al límite: según ACON Timber, con sede a 45 kilómetros de Azara, el flete de un contenedor hasta el puerto de Buenos Aires supera lo que cuesta llevar la misma carga a China, Estados Unidos o España.
- Margen erosionado: con una inflación que corre por encima del 2% mensual y un tipo de cambio sin reacomodarse, la diferencia entre lo que entra y lo que sale se hizo negativa para buena parte del sector.
- Estructura vulnerable: escasa incorporación de tecnología, alta informalidad y debilidades de gestión en muchas PyMEs, según especialistas del rubro.
Lo que dice la letra chica del proceso
En lo inmediato, la quiebra abre una etapa que conviene leer con cuidado. Con el fallo de la doctora Fiori, los 130 trabajadores de Linor SRL pasan a ser acreedores quirografarios o privilegiados según corresponda por la ley concursal, y su cobro efectivo dependerá de la masa de bienes que logre conformar el juzgado. Salarios e indemnizaciones tienen privilegios y, en general, se pagan antes que el resto de las deudas, pero no son automáticos: dependen de la tasación, la venta y el orden de prelación que fija el expediente.
Para los aserraderos medianos y chicos que sobreviven en Misiones y Corrientes, el desenlace de Linor funciona como una señal. Las cámaras del sector sostienen que, sin acceso a financiamiento para reconvertirse, el riesgo de cierre deja de ser una excepción y se vuelve una posibilidad concreta. La caída del mayor productor de pallets de la provincia vuelve a poner sobre la mesa la misma pregunta que arrastra el sector: cómo se sostiene una industria del interior cuando el mercado interno no tracciona y la exportación, por los costos logísticos, sigue siendo una cuenta que no cierra.
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