Remediar se quedó con seis medicamentos: lo que se pierde en los barrios del interior
El recorte nacional dejó afuera del programa al 95% de los fármacos que llegan a los centros de atención primaria. Antibióticos, jarabes pediátricos y medicación para diabetes ya no se distribuyen. La advertencia de Córdoba y lo que cambia para quienes sólo tienen la salita del barrio.
Durante más de veinte años, Beatriz llegó al dispensario de su barrio en el interior de Córdoba, firmó una planilla y se fue con el blister de enalapril y la caja de metformina debajo del brazo. Paciente diabética, sin obra social, jubilada con el mínimo. Esta semana le dijeron que la medicación ya no está. Lo que le queda es pedir turno en el hospital provincial, tomarse un colectivo y rezar para que no le falte nada antes del próximo viaje. Beatriz no es un caso aislado: es la postal que dejó el recorte del programa Remediar.
De 128 fármacos a apenas seis
El programa nacional que abastece al primer nivel de atención pasó de distribuir 128 medicamentos a sólo seis, todos vinculados a patologías cardiovasculares. La poda alcanza al 95% del vademécum que llegaba a dispensarios, centros de salud municipales y comunales de todo el país. Quedaron afuera antibióticos, antiinflamatorios, jarabes pediátricos, vitaminas y la medicación que usan a diario las personas con diabetes.
La reducción se siente primero donde la cobertura privada no existe. Según datos que circulan en el Consejo Federal de Salud, en las provincias del Noroeste y en el Nordeste la proporción de población atendida exclusivamente en centros de atención primaria supera el 40%, contra menos del 20% en la Ciudad de Buenos Aires y los grandes centros urbanos. Es decir, la brecha regional es enorme: el recorte pega más fuerte donde la salita del barrio es, literalmente, el único contacto con el sistema de salud.
“Desde hace tres años esta parte ha sido cercenada y restringida en forma permanente hasta llegar a este momento. seguramente va a haber un colapso respecto a ese tema”Gustavo Klein, secretario de Salud de Córdoba
Klein fue cínico respecto del futuro inmediato: aunque los hospitales provinciales tienen farmacia propia y están operativos, absorber la demanda que antes resolvían los centros de atención primaria "representa un riesgo" para su funcionamiento. En criollo: las consultas que se resolvían en la salita del barrio con una receta y un blister van a terminar en la guardia del hospital, con fila, espera y más distancia para el paciente.
Qué cambió en la práctica
Lo que todavía no se sabe
Córdoba pidió una reunión formal con la Nación para discutir el alcance del recorte. En los últimos COFESA, la postura oficial fue que el programa debía concentrarse en patologías cardiovasculares: una definición que en los papeles suena técnica, pero que en los barrios del interior significa dejar a miles de personas sin su medicación habitual. Mientras tanto, el Ministerio de Salud nacional no explicó por qué se eligió concentrar el programa justo en ese rubro, cuánto ahorra la medida ni cómo piensa cubrir la demanda que se derivará a los hospitales públicos. Tampoco respondió si habrá reposición para los pacientes crónicos que ya estaban bajo tratamiento. Son preguntas que, del lado del Estado, siguen sin respuesta.
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