Sabalenka volvió a romper en Nueva York: la raqueta, el llanto y una pregunta que el tenis no se anima a hacerse
La bielorrusa cayó ante Rybakina en la final del US Open, destrozó su raqueta en el banco y lloró en la premiación. La escena reaviva un debate incómodo.
Hay derrotas que se ven venir y duelen igual. Aryna Sabalenka buscaba el tricampeonato en el US Open y se topó con Elena Rybakina, que la frenó por 6-4, 5-7 y 6-2 en una final con más relieve del esperado. La bielorrusa venía de ganarlo en 2024 y 2023. La kazaja ya sabía lo que es levantar un major: Wimbledon 2022, justamente cuando era una de las sensaciones del circuito.
(Spoiler para quien no vio el punto final: no fue un partido cómodo. Rybakina se llevó el primero con solidez, Sabalenka reaccionó en el segundo y la número tres del mundo se desinfló en el tercero. La definición llegó más rápido de lo que ella esperaba.)
La raqueta, el banco y la cámara que sobraba
La escena que se viralizó no fue el último game. Fue lo que pasó después. Sabalenka saludó a Rybakina en la red, volvió a su banco, tomó la raqueta y la golpeó contra el piso hasta partirla. La dejó tirada a centímetros de donde estaba sentada, en silencio, mientras esperaba la premiación. Cuando una cámara se le acercó para tomar ese momento íntimo, la bielorrusa le hizo un gesto con la mano para que se fuera.
Ya en la ceremonia, no pudo contenerse. La voz se le quebró durante el discurso y el estadio entero la aplaudió de pie. Después, en conferencia, lo explicó sin vueltas: "Es realmente difícil controlar tus emociones cuando perdés en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Si las hubiera guardado dentro de mí, ahora mismo o en la pista, no habría podido decir una palabra. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera".
- Buscaba su tercer US Open consecutivo: se quedó en dos.
- La derrota la dejó fuera del puesto dos del ranking: ahora es tercera del mundo.
- Rybakina, campeona de Wimbledon 2022, volvió a un título grande tras más de dos años.
- No es la primera vez en Nueva York: en 2023, tras perder con Gauff, también rompió una raqueta camino a vestuarios.
- Ese episodio de 2023 empujó a los Grand Slams a sacar las cámaras de los pasillos internos.
La pregunta que el tenis no se anima a hacerse
¿Hasta dónde va la raya entre la descarga emocional y el fair play? Porque romper una raqueta en el banco, sin dirigida a nadie, no es lo mismo que gritársele a un juez o a una rival. Pero también es cierto que esas imágenes terminan siendo el recuerdo de la derrota: pesan más que el discurso, más que el trofeo que se va a otra. Y a veces el público aplaude el desahogo y otras lo condena, según el día y según quién lo mire.
Mi veredicto: ocho puntos sobre diez. Sabalenka mostró algo que el tenis profesional suele esconder: que debajo del marketing, el ranking y la sonrisa para la foto hay una persona a la que le duele perder. La escena fue incómoda, sí. Pero fue honesta. Y en un deporte que vive de las máscaras, eso, a esta altura, ya vale la pena.
