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Caminar sobre el Perito Moreno en pleno invierno: la experiencia que hasta ahora era imposible

Por primera vez, el minitrekking se habilitó durante junio y julio en El Calafate y, según confirmó la operadora Hielo & Aventura, seguirá funcionando sin cortes estacionales. Cómo es el recorrido, qué precios se manejan y qué opciones hay para los que prefieren quedarse afuera del hielo.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · 7 de septiembre de 2026 · hace 1 d

A Verónica la conocí una tarde cualquiera en una agencia de El Calafate. Llegó desde Comodoro Rivadavia con su marido y dos hijas adolescentes y preguntó, con esa mezcla de ilusión y desconfianza que arrastramos los patagónicos del sur, si era verdad que se podía caminar sobre el glaciar Perito Moreno en pleno julio. Le dijeron que sí y casi no lo creyó. La sorpresa tiene explicación: durante décadas, el minitrekking sobre el hielo fue una excursión vedada para los meses fríos, y sólo podía hacerse de agosto a mayo. Esa restricción se rompió este año. La operadora Hielo & Aventura confirmó que la actividad funcionará, de ahora en adelante, sin interrupciones estacionales, después de haber completado por primera vez una temporada completa de invierno entre junio y julio.

Una jornada completa sobre el hielo

El circuito arranca con una navegación de veinte minutos por el Brazo Rico, frente a la cara sur del glaciar, y sigue por un bosque andino hasta el punto donde los guías colocan los crampones y el casco. Los grupos son de hasta veinte personas y la edad permitida va de los 8 a los 65 años. La caminata sobre el hielo se extiende durante varias horas y atraviesa lagunas color turquesa, arroyos, sumideros y las paredes azuladas que los especialistas llaman seracs. En el tramo de regreso, antes de volver en catamarán al puerto Bajo de las Sombras, hay una vista panorámica desde la zona periglaciar. El recorrido completo dura alrededor de diez horas e incluye también tiempo libre en las pasarelas de observación frente al frente del glaciar.

En la Patagonia sabemos bien lo que significa mirar un glaciar desde lejos y no poder pisarlo. Por eso esta apertura importa, sobre todo para los que vivimos desde el interior del país y organizamos el viaje con meses de anticipación. Para los santacruceños, la diferencia es concreta: ya no hace falta subir en temporada alta ni resignarse a un viaje sólo de miradores. Para los que vienen de más lejos, el dato reconfigura toda la planificación.

“Fuimos adaptándonos a los cambios del glaciar, que es muy dinámico. Ajustamos los circuitos según el retroceso y el adelgazamiento que viene sufriendo la masa de hielo hace años.”José Pera, guía de montaña y responsable operativo de Hielo & Aventura

Para los que no quieren pisar el hielo

  • Safari Náutico: combina navegación y caminata costera. Permite tocar con las manos el frente del glaciar.
  • Safari Azul: una hora de navegación frente a la pared sur del Perito Moreno, con vistas de los más de 60 metros de altura del hielo.

El Chaltén, la otra cara del invierno

A poco más de 200 kilómetros de El Calafate, El Chaltén ofrece un menú distinto pero igual de potente para quien busca nieve. Desde el pueblo se accede al mirador de los Cóndores, con vistas panorámicas sobre los macizos Fitz Roy, Torre y el valle del río de las Vueltas; en invierno el ascenso se hace con bastón y crampones. La opción más accesible es la caminata hasta la cascada Chorrillo del Salto, que en esta época se congela por completo y atraviesa un bosque bajo de ñires y lengas tapado de blanco. Las excursiones full day suelen incluir una parada en el histórico parador sobre la Ruta Nacional 40, a orillas del río La Leona, declarado Patrimonio Histórico y Cultural de la provincia.

Sobre los valores, Hielo & Aventura maneja como referencia un precio de 475.000 pesos por persona para el minitrekking. Esa cifra, claro, es un piso: cambia según la temporada, el tipo de cambio y los servicios adicionales que se sumen. Quienes viajan desde el interior saben que el costo final suele estar varios escalones arriba una vez que se agregan los pasajes hasta El Calafate y la estadía.

Lo que no se dice, y a esta altura llama la atención, es por qué el Estado nacional no difunde con la misma fuerza estas aperturas de temporada. El Parque Nacional Los Glaciares recibe año tras año un caudal enorme de visitantes y, sin embargo, las novedades operativas del glaciar parecen quedar en manos de las empresas privadas. Tampoco hubo, hasta ahora, una comunicación oficial que explique bajo qué condiciones técnicas se sostiene el minitrekking durante los meses de frío, cuando la inestabilidad del hielo exige, según los propios guías, un monitoreo permanente. Mientras tanto, Verónica ya reservó su lugar. Su hija mayor quiere pisar el glaciar antes de empezar la secundaria. El viaje, me dijo, es para eso.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

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