Chaco quiere ordenar su salud mental: una red pública con equipos en cada región y guardia para las crisis
Un proyecto en la Legislatura chaqueña propone articular los servicios que ya existen bajo una coordinación única, con nodos territoriales, seguimiento obligatorio después de las internaciones y una estrategia provincial para atender urgencias las 24 horas, todo el año.
Desde el interior, donde muchas veces los recursos llegan a cuenta gotas, la noticia llega con nombre y apellido: chaqueños y chaqueñas que hoy peregrinan entre centros dispersos podrían pasar a ser atendidos por un mismo equipo, en su propia región. Eso es, en esencia, lo que propone el proyecto de ley que ya se discute en la Legislatura del Chaco y que busca crear una Red Provincial de Salud Mental Comunitaria. No se trata de inventar nada nuevo, sino de poner en orden lo que ya existe y llenar los huecos que la fragmentación dejó abiertos durante demasiado tiempo.
La iniciativa parte de un diagnóstico crudo: en buena parte del territorio chaqueño, los dispositivos de salud mental funcionan como islitas, con profesionales aislados, sin protocolos comunes y con serios problemas de seguimiento cuando un paciente atraviesa una crisis o recibe el alta tras una internación. La red apunta a revertir esa lógica, sumando a psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y acompañantes terapéuticos bajo una estructura que, por primera vez, tenga cabeza provincial.
Nodos regionales y equipos interdisciplinarios
El corazón del proyecto es la división del mapa chaqueño en nodos regionales de salud mental, atados a las regiones sanitarias que ya existen. Cada nodo tendrá la obligación de relevar su población, mapear los servicios disponibles y detectar las barreras de acceso, una forma de empezar a medir la brecha entre lo que hace falta y lo que hoy efectivamente se ofrece. Esa foto inicial debería permitir, entre otras cosas, sacar a la luz las asimetrías entre las zonas más urbanizadas y los parajes chaqueños, donde la atención suele quedar a horas de distancia.
Los nodos regionales deberán contar con equipos interdisciplinarios y prestar consultas ambulatorias, visitas domiciliarias, intervenciones en crisis y el seguimiento posterior a las internaciones, una de las cuentas pendientes más serias del sistema actual. La red también prevé la creación de centros comunitarios, hospitales de día, espacios de rehabilitación psicosocial y dispositivos de acompañamiento familiar, con énfasis en la integración educativa, laboral y social de los pacientes.
Crisis, urgencias y prevención del suicidio
El proyecto pone el foco donde más duele: las crisis y el después de las crisis. Establece que en los casos que lo requieran se elabore un Plan Individual de Cuidados, con un equipo responsable asignado y un abordaje que contemple las necesidades familiares y comunitarias del paciente. Es, en la práctica, una promesa de que nadie vuelva a quedar a la deriva después del alta, una situación que en el interior del país se repite más de lo que se admite.
En paralelo, la iniciativa crea una estrategia provincial de atención de crisis disponible las 24 horas, los 365 días del año. Cada región deberá fijar protocolos para recibir consultas, evaluar al paciente, actuar ante situaciones de riesgo y garantizar la continuidad del seguimiento. Y le dedica un capítulo específico a la prevención del suicidio, con la integración de los programas vigentes, el seguimiento prioritario de personas en riesgo y acciones de posvención para quienes atraviesan duelos por estas situaciones, además de instancias de capacitación para los equipos involucrados.
Si el proyecto se convierte en ley, el Ministerio de Salud chaqueño tendrá 180 días para presentar un plan de implementación con metas a cinco años, un detalle clave porque obligará a traducir los papel de la Legislatura en plazos concretos, recursos asignados y resultados verificables. Hasta ahora, lo que el Gobierno provincial no dijo es de dónde saldrán los fondos para sostener la red ni cómo piensa cubrir los puestos profesionales que hoy faltan en buena parte del territorio, una pregunta que, desde el interior, sigue esperando respuesta.
