Martes, 8 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaVida
Vida /

Cinco mitos sobre el corazón que todavía circulan y que un cardiólogo de Cleveland salió a desarmar uno por uno

Las enfermedades cardiovasculares causaron 19,8 millones de muertes en 2022 en el mundo. Un especialista repasó los errores más frecuentes y qué se puede hacer en cada caso, con la mirada puesta en la detección temprana.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · 7 de septiembre de 2026 · hace 1 d

Cuando Marta tenía 38 años y vivía en Neuquén, un dolor en el pecho que atribuyó al estrés del trabajo terminó en una consulta con un cardiólogo. El estudio le mostró arterias con placas que nadie esperaba a esa edad. No tenía sobrepeso, no fumaba y se hacía controles generales cada dos años. Le faltaba, como a tantas mujeres de su edad, un mapa claro de sus propios factores de riesgo. La historia de Marta resume por qué el cardiólogo Luke Laffin, de Cleveland Clinic, decidió salir a desarmar cinco creencias que siguen circulando con fuerza y que postergan diagnósticos que, hechos a tiempo, cambian el pronóstico.

El corazón no distingue entre hombres y mujeres

El primer mito que Laffin mencionó es la idea de que la enfermedad cardiovascular es cosa de hombres. El especialista fue directo al respecto y sostuvo que el corazón no discrimina por sexo. Las mujeres cargan con factores propios que muchas veces se subestiman: la menopausia modifica los niveles de colesterol y eleva el riesgo; los anticonceptivos orales pueden aumentar la tendencia a la trombosis en algunas pacientes; y complicaciones como la hipertensión gestacional o la diabetes durante el embarazo son señales que hay que mirar después, no archivar.

A eso se suma algo que desde el interior se ve seguido: la mujer posterga sus controles porque cuida a los hijos, a los padres mayores, sostiene la casa y, mientras tanto, su propio chequeo queda para el año que viene. La recomendación de Laffin es concreta, conocer los propios factores de riesgo y conversarlos con un médico de cabecera, que puede derivar a cardiología si la situación lo requiere.

Las arterias también se enferman antes de los 50

El segundo mito es tan persistente como el primero: pensar que el corazón solo da problemas después de los 50. Sin embargo, las alteraciones en arterias y vasos sanguíneos pueden empezar en personas de 20, 30 o 40 años, muchas veces sin síntomas. La predisposición genética al colesterol alto o a la hipertensión puede estar presente desde edades tempranas. Laffin recomienda análisis de sangre y chequeos regulares también en adultos jóvenes, una práctica que en buena parte del país todavía no es habitual.

Esa brecha se nota con claridad en las estadísticas regionales. Mientras que en grandes centros urbanos los jóvenes acceden a chequeos preventivos con relativa frecuencia, en ciudades del interior y en provincias con menor oferta de especialistas la prevención cardiovascular sigue siendo una cuenta pendiente. El resultado es que muchos llegan al primer evento cardíaco sin haber pasado jamás por un consultorio de cardiología.

Antecedentes familiares: más riesgo, pero no una sentencia

El tercer error de concepto es creer que tener padres o abuelos con problemas cardíacos vuelve inevitable la enfermedad. No es así. Los antecedentes familiares aumentan la probabilidad, pero no la determinan. La alimentación saludable, al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, dejar de fumar y moderar el alcohol son medidas que reducen ese riesgo. Cuando los cambios de hábito no alcanzan, existen medicamentos seguros para controlar la presión arterial y el colesterol.

Sentirse bien no es estar libre de riesgo

El cuarto mito es el más traicionero: asociar el bienestar con la ausencia de enfermedad. La enfermedad coronaria avanza de forma lenta y silenciosa; la hipertensión y el colesterol elevado generalmente no producen síntomas. En algunos casos, el primer indicio es un infarto o un accidente cerebrovascular. Por eso las consultas anuales con el médico de atención primaria y los análisis periódicos son la herramienta más eficaz para seguir esos indicadores antes de que se conviertan en una urgencia.

Cuidar el corazón después de los 70

El quinto mito, según Laffin, es asumir que el deterioro cardiovascular es una consecuencia inevitable del paso de los años y que, después de cierta edad, no hay mucho para hacer. Lo que la evidencia muestra es lo contrario: los cambios de hábito y los tratamientos disponibles mejoran la calidad de vida y reducen eventos a cualquier edad. Abandonar la prevención después de los 70 es, justamente, cuando más impacto tienen las intervenciones.

Cuando se repasan estos cinco puntos, queda flotando una pregunta incómoda. Los organismos de salud pública y las prepagas difunden campañas sobre cáncer de mama, sobre diabetes, sobre tabaquismo, pero ponen el acento en una verdad que la OMS ya documentó: una de cada tres muertes en el mundo es por enfermedad cardiovascular. Lo que el sistema de salud todavía no logra instalar, pese a la evidencia, es que la consulta anual, el análisis de sangre y la conversación sobre factores de riesgo no son un lujo, son la herramienta más barata y efectiva para evitar que el próximo infarto sea el primero.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

Te puede interesar