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Juana y Eva, las hijas que Pamela y Mariana eligen tener en dos cuerpos

El método ROPA les permitió repartir la maternidad entre ambas: una aportó los óvulos y la otra llevó adelante el primer embarazo, y a los dos años se invirtieron los roles. Cómo se decide quién cumple cada función y por qué el especialista Agustín Pasqualini habla de una decisión compartida.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · 17 de septiembre de 2026 · hace 3 h

Soy Malena Aguirre y esta nota empieza con Pamela, una mujer de la provincia de Buenos Aires que durante mucho tiempo escuchó una pregunta que la hería cada vez que salía a la calle: "¿Vos sos la tía, la amiga, la madrina?". La pregunta se repetía cuando llevaba a su hija Juana a la plaza y alguien la miraba sin entender qué lugar ocupaba ella en esa familia. La respuesta era simple y, al mismo tiempo, difícil de explicar: Pamela también era la mamá, aunque el embarazo lo hubiera atravesado su pareja, Mariana.

La historia de Pamela y Mariana Blanca —así, con la erre bien marcada, desde el interior— se cuenta en el marco de una técnica de reproducción asistida que en los últimos años ganó visibilidad en la Argentina: el método ROPA. Las siglas corresponden a Recepción de Ovocitos de la Pareja y, a diferencia de otros tratamientos, está pensada para que las dos integrantes de una pareja de mujeres participen corporalmente del proceso reproductivo. Una aporta los óvulos, la otra lleva adelante la gestación.

Cómo se decide quién cumple cada rol

Según explicó Agustín Pasqualini, especialista en medicina reproductiva, la distribución de roles no responde a una regla fija. En su práctica, la decisión combina dos ejes: los deseos de cada mujer y una evaluación médica individual. "Si las dos pueden asumir cualquiera de los roles, también cuenta cómo desea vivir la maternidad cada una", señaló el médico.

  • En quien aporta los óvulos se evalúan la edad y la reserva ovárica, porque de eso depende la cantidad y la calidad de los óvulos que se puedan obtener.
  • En quien gesta se revisan el estado de salud general, la historia ginecológica y obstétrica y las condiciones del útero.
  • Si ambas están en condiciones, la elección se conversa en el consultorio y se define según cómo quiere vivir cada una la experiencia de ser madre.

Qué pasa en el laboratorio y en el cuerpo

El procedimiento se realiza mediante fecundación in vitro. Primero se estimula hormonalmente los ovarios de la mujer que aporta los óvulos. Una vez obtenidos, se los fecunda en un laboratorio con semen de un donante anónimo. El embrión que resulta de esa unión se transfiere al útero de la pareja, que previamente recibe una preparación endometrial para favorecer la implantación. De esa manera, el bebé comparte material genético con la madre que aportó el óvulo y con el donante, y se gesta en el cuerpo de la otra.

“Algunas parejas eligen esta alternativa para participar las dos corporalmente del proceso reproductivo. En otras, la distribución de roles responde además a motivos médicos.”Agustín Pasqualini, especialista en medicina reproductiva

La experiencia de Pamela y Mariana

Antes de llegar al método ROPA, Pamela y Mariana atravesaron varios tratamientos que no habían logrado un embarazo. Todos se habían hecho con óvulos de Mariana. Fue la médica Liliana Blanco quien les propuso repartir el proceso: Pamela aportaría los óvulos y Mariana gestaría. "Por la diferencia de edad, queríamos que Mariana tuviera esa experiencia primero", recordó Pamela. Así nació Juana. Dos años después, se invirtieron los roles: Pamela gestó a Eva. Ambos embarazos se consiguieron en la primera transferencia de cada tratamiento.

Lo que todavía cuesta explicar

La llegada de Juana transformó la vida cotidiana de la pareja. Pamela recordó que, mientras Mariana transitaba el embarazo, debía responder con frecuencia qué lugar ocupaba ella en esa familia que se estaba formando. "Explicar que también era la mamá se volvió parte de mi vida cotidiana", contó. Para ella, ese nacimiento fue el momento en que pudo reconocer su propia maternidad sin haber atravesado un embarazo, una sensación que, según describió, cambió su manera de habitar el mundo.

Lo que el Estado y la obra social no terminan de decir

Aunque el método ROPA está reconocido por la comunidad médica y se realiza en centros especializados del país, su cobertura sigue siendo desigual según la jurisdicción y la prepaga o obra social de cada pareja. En varias provincias del interior, los centros que ofrecen el tratamiento son pocos y los costos, cuando no hay cobertura, pueden volverlo inaccesible. Ni el Ministerio de Salud ni la mayoría de las financiadoras difunden con claridad qué planes lo incluyen, en qué porcentaje y bajo qué requisitos. Esa falta de información pública es, para muchas parejas como Pamela y Mariana, una barrera silenciosa que se suma a los tiempos biológicos que la medicina no puede estirar.

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Malena AguirreTrabajo y educación digital

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