Más crédito y más mora: el 12% de los deudores no puede pagar sus cuotas
El financiamiento al consumo se expandió en Argentina y hoy el crédito al sector privado representa cerca del 18% del producto, muy por debajo de países vecinos como Brasil o Chile. El crecimiento trajo consigo un aumento de los incumplimientos: alrededor de seis millones de personas tienen problemas para afrontar sus deudas. Al mismo tiempo, las fintech ampliaron el acceso al crédito para sectores que antes quedaban fuera del sistema bancario, aunque a tasas más altas.
El crédito al consumo atraviesa en Argentina una etapa de expansión después de años en los que el financiamiento fue escaso. El crédito doméstico al sector privado equivale hoy a cerca del 18% del producto bruto interno, una proporción que sigue siendo baja frente a la de Uruguay (30%), Perú (39%), Brasil (75%) o Chile (102%).
El crecimiento del financiamiento, sin embargo, llegó en un contexto diferente al que conocían los deudores argentinos. Durante años, la inflación redujo el peso real de las cuotas y muchas personas tomaron créditos contando con esa dinámica. Eso ya no ocurre: con una inflación más baja, las cuotas mantienen su valor y algunos deudores encuentran dificultades para cumplir.
Los números lo reflejan. Cerca de seis millones de personas presentan problemas para pagar sus créditos, sobre un total de aproximadamente 20 millones que tomaron alguna deuda. La morosidad en los hogares ronda el 12%, mientras que en las empresas se ubica algo por encima del 3%. En el segmento no bancario, los niveles de incumplimiento son mayores.
El monto promedio de los créditos se acerca a los cuatro millones de pesos, incluyendo los hipotecarios, mientras que la mitad de los préstamos se ubica en torno al millón ciento veinte mil pesos.
Las fintech ocupan un lugar creciente en ese mercado. Ofrecen acceso rápido, sin entrevistas previas ni trámites extensos: con unos pocos clics desde el celular se puede obtener un préstamo. Esa facilidad llegó a sectores que el sistema bancario tradicional no atendía, pero el costo es más alto. La razón es el perfil de los clientes: el segmento no bancario presenta más morosidad que el bancario, y las plataformas trasladan ese riesgo a la tasa de interés.
La diferencia entre la tasa que cobra un banco y la que cobra una app no es arbitraria; refleja que quien presta asume mayor probabilidad de no cobrar. En mercados donde el financiamiento digital está más desarrollado, esa brecha también existe: en Estados Unidos, por ejemplo, la tasa de referencia de la Reserva Federal está en torno al 3%, mientras que la de tarjeta de crédito promedia el 24%.
La expansión del crédito plantea una tensión que todavía no tiene respuesta definitiva: más personas pueden acceder al financiamiento, pero las condiciones pueden resultar difíciles de sostener para los hogares con ingresos más ajustados. El 88% de quienes tomaron deuda sigue pagando sus cuotas; el 12% restante ya enfrenta dificultades.
¿Accediste a un crédito en los últimos meses? ¿Cómo te resultó la experiencia con los costos y los plazos?