Siete platos para armar la semana sin complicarse: de la fugazetta al boeuf bourguignon de bolsillo
Un recorrido por el menú de la semana, que va de una pasta italiana sin amasado a un guiso francés en versión accesible, con un postre de chocolate apto para celíacos como cierre dulce. Todo con ingredientes de despensa y heladera.
Soy Julia Martinelli y esta vez me senté a la mesa antes que a la máquina de escribir, porque la propuesta era directa: armar siete platos para cubrir la semana sin que la cocina se vuelva un problema. La selección va de lo más simple a lo más elaborado, con una lógica que me resulta familiar, la de abrir la heladera, mirar lo que hay y decidir qué cocinar. Hay una pasta italiana de espinaca y ricota que no pide amasado, una fugazetta con mozzarella y cebolla para resolver una cena rápida, un guiso francés de carne al vino tinto en versión de bolsillo y un postre de chocolate apto para celíacos que cierra el domingo. Todos los platos admiten variaciones según lo que sobre en la heladera o lo que aparezca en la verdulería del barrio.
Malfattis: la pasta que se hace mal y queda bien
Los malfattis de espinaca y ricota son, para mí, el plato más convocante del menú. Su nombre en italiano significa mal hechos, y la razón es bien concreta: se forman de manera irregular con cuchara o con las manos, sin molde ni técnica especial. Esa informalidad es parte del encanto, porque cualquiera puede hacerlos sin experiencia en pastas. La mezcla lleva espinaca, ricota, harina, huevo y queso rallado. Se pueden hervir directamente en la salsa o cocinar en agua y gratinar al horno con queso abundante, como si fueran ñoquis a los cuatro quesos pero con otra forma. La espinaca aporta vitaminas y minerales; la ricota y el queso suman proteínas y calcio. Es el tipo de plato que, si pensás en una cocina, imaginás como una olla grande burbujeando con los malfattis flotando.
El resto del menú: ensaladas, milanesas, fugazetta y el guiso francés
- La ensalada tibia de espárragos combina tres texturas que se entienden bien: la yema cremosa, el crujiente del rabanito y la panceta, y el sabor particular del espárrago. Una ventaja práctica es que los ingredientes se pueden cocinar con anticipación y saltearse juntos en el momento de servir.
- La milanesa de merluza a la inglesa va rebozada con una cubierta simple y aireada que forma una corteza dorada al freír, mientras el interior queda jugoso. El acompañamiento de siempre son las papas fritas y la salsa tártara.
- La fugazetta, pensada para la cena familiar, lleva mucha mozzarella y cebolla abundante. La base se puede preparar con anticipación y guardar en el freezer hasta el momento de llevar al horno, lo que la convierte en una aliada para los días en que no hay tiempo.
- El guiso de fideos es la opción para aprovechar lo que queda en la heladera: un trozo de carne, zapallo, papa, zanahoria o cebollita se combinan en la olla. Como todo guiso, mejora al día siguiente, cuando los sabores se asientan.
- El boeuf bourguignon económico adapta el clásico francés de carne al vino tinto usando cortes más accesibles. Los champiñones, que forman parte de la receta original, son opcionales en esta versión. La clave está en la cocción lenta, que ablanda la carne y concentra la salsa hasta lograr ese tono oscuro y brillante.
- La marquise de chocolate sin TACC reemplaza la harina de trigo por harina de almendras. El resultado es un postre de textura aterciopelada y sabor intenso, sin que el cambio de ingrediente modifique el perfil del chocolate.
Lo que sigue en la planificación
Lo que me gusta de este recorrido es que la planificación de la semana queda cubierta sin tener que salir a comprar productos extraños ni pasar horas en la cocina. El domingo se puede amasar la base de la fugazetta y dejarla lista en el freezer; el lunes van los malfattis; el martes, la ensalada tibia si el calor aprieta; el miércoles, la milanesa con papas; el jueves, el guiso de fideos para estirar lo que quedó; el viernes, el boeuf bourguignon lento, y el sábado, la marquise de chocolate como cierre. Es, en definitiva, una forma de comer bien toda la semana sin que la cocina se transforme en una carga. La pregunta que queda flotando, mientras tanto, es cuál de estos siete platos ya tenés en el radar para arrancar el lunes.
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