Travis Knight se plantó: para el creador de Kubo, la inteligencia artificial no es arte y por eso sigue haciendo stop motion a mano
El director vuelve con Wildwood, la película más ambiciosa de Laika, y en la previa al estreno dejó una definición que divide aguas en la industria.
Si viste Kubo y las dos cuerdas mágicas ya sabés de qué estamos hablando: stop motion hecho con las manos, fotograma por fotograma, durante años. Travis Knight, el director que metió a Laika en la conversación grande de la animación, vuelve a esa mesa y lo hace con todo. Wildwood, su nueva película, se estrena el 23 de octubre y, según el propio estudio, es lo más difícil que hicieron en su historia.
Pero antes de mostrar la película, Knight eligió hablar de otra cosa. O más bien, eligió poner una línea roja sobre la mesa. Dijo, textual, que la inteligencia artificial es contraria a todo lo que defienden en Laika. Y la razón es simple, casi obvia cuando la escuchás de alguien que dedica años a mover figuritas un milímetro a la vez.
Por qué para Knight la IA no entra en Laika
“La IA es realmente contraria a todo lo que defendemos en Laika, porque en Laika, en el centro de todo lo que hacemos, está el artista. El stop motion hace gala abiertamente de su humanidad. Y la IA carece de humanidad. Contar historias, crear arte, consiste precisamente en imbuir de alma lo que hacés.”Travis Knight
(Traduzco: hacer una escena cuadro por cuadro con dedos de alguien que se estáaganando el sueldo es arte. Pedirle a una máquina que te la escupa en dos minutos, no.)
- Wildwood dura 140 minutos y fue filmada a mano, fotograma por fotograma.
- Laika la describe como su proyecto más ambicioso y también el más difícil.
- Knight reconoce que la IA es una tecnología asombrosa, pero le niega el rótulo de arte.
- El director tiene 52 años y viene de Kubo y las dos cuerdas mágicas, su debut, además de las películas en acción real Bumblebee y He-Man.
La discusión que plantea Knight no es nueva, pero cae en un momento particular: mientras los grandes estudios corren a meter inteligencia artificial en sus pipelines, él defiende públicamente lo opuesto. Es una forma de militancia, claro, pero también una estrategia: en un mercado saturado de imágenes generadas en segundos, una película hecha a mano durante años se vende sola por contraste.
¿Vale la pena la espera? Si la historia está a la altura de Kubo, Wildwood va a ser de esas películas que se ven una vez y se recomiendan tres veces. La apuesta artesanal en tiempos de IA no es nostalgia: es un acto de diferenciación. Y Knight lo sabe.
