Cuando la casa se vuelve un depósito y el municipio entra a limpiar: la historia de Ricardo y seis camiones de basura
Un incendio en San Lorenzo Norte destapó años de acumulación. La Municipalidad de Neuquén retiró residuos y objetos de una vivienda y explicó cómo funciona el operativo para familias que no pueden hacerlo solas.
Ricardo vive en el barrio San Lorenzo Norte, en Neuquén. Después del incendio que consumió su casa durante la madrugada, no quedó otra que abrir las puertas de par en par y aceptar lo que había adentro: años de objetos acumulados en cada rincón. Electrodomésticos que ya no funcionaban, bicicletas oxidadas, montañas de calzado, madera apilada incluso sobre los techos. Todo eso salió en seis camiones y en un contenedor de veinte metros cúbicos. Lo cuento desde el interior porque estas situaciones no se ven en los titulares del centro del país, pero pasan en cualquier barrio de las ciudades chicas y medianas del país, y mucho más seguido de lo que imaginamos.
La escena posterior al fuego fue la que activó el protocolo municipal. La Comisión Vecinal de San Lorenzo Norte comunicó lo sucedido y se puso a disposición de los damnificados para organizar la primera asistencia. A partir de ahí, la Subsecretaría de Medio Ambiente de la Municipalidad de Neuquén coordinó el operativo de limpieza, un servicio poco conocido que existe en la ciudad para familias que no cuentan con medios para retirar por su cuenta los residuos acumulados en una vivienda.
Cómo se pide la ayuda y quién puede solicitarla
El pedido se canaliza por dos vías: la línea 147 y las comisiones vecinales. También pueden iniciarlo los familiares de quien habita la propiedad, una alternativa clave porque, como señaló el subsecretario de Medio Ambiente Cristian Haspert, en muchos casos es el entorno cercano el que advierte que la situación desbordó a la persona y se comunica con el municipio para pedir intervención.
“Ya se fueron seis camiones llenos de residuos y una caja de veinte metros cúbicos.”Cristian Haspert, subsecretario de Medio Ambiente de Neuquén
El municipio aporta personal, vehículos y contenedores. El destino de todo lo retirado es el Complejo Ambiental de la meseta, donde se completan las tareas de tratamiento. Para las familias que necesitan este servicio, el primer paso es tomar contacto con el 147 o con la comisión vecinal del barrio; sin ese llamado, el municipio no puede intervenir de oficio.
La condición que puede trabar el operativo
Hay un requisito ineludible: la limpieza solo avanza con la autorización del propietario. Haspert explicó que la primera tarea del equipo es conversar con la persona que vive en la casa para que acepte la ayuda. No es un trámite burocrático menor: varios operativos no pudieron concretarse porque los dueños no firmaron el permiso de ingreso, por lo que el municipio no tiene forma legal de entrar al domicilio. En el caso de Ricardo, ese consentimiento llegó después del incendio y permitió que los trabajadores municipales pudieran trabajar junto con allegados y vecinos del barrio.
Lo que salió de la vivienda incluyó electrodomésticos en desuso, bicicletas, calzado, madera y otros artículos de gran tamaño. Parte de esa madera estaba acumulada sobre los techos y fue lo que alimentó el fuego. Haspert advirtió que esa cantidad de material combustible representaba un riesgo cierto, no solo para quienes vivían en el domicilio, sino también para los vecinos de las casas linderas. La acumulación de residuos, además del drama social que esconde, es un problema de seguridad urbana que se paga con hechos como este.
La brecha que vuelve invisibles a los hogares desbordados
El dato que me queda dando vueltas es el de la brecha territorial. En Neuquén, como en buena parte de la Patagonia, las ciudades tienen manzanas enteras donde estas situaciones se repiten en silencio, muchas veces durante años, hasta que un incendio, una denuncia vecinal o una inspección las destapa. En los barrios del norte de la capital provincial, como San Lorenzo Norte, la presencia de comisiones vecinales activas marca una diferencia respecto de zonas donde no existe esa red barrial que sirva de puente con el municipio. La línea 147 existe y funciona, pero no llega sola: necesita que alguien del barrio levante el teléfono.
Después del incendio, la casa de Ricardo quedó devastada. La Municipalidad retiró seis camiones de residuos y abrió el canal para que otras familias en la misma situación puedan pedir lo mismo. Lo que el operativo no dijo en sus partes oficiales es qué va a pasar con Ricardo y su familia ahora que perdieron la vivienda: el municipio retiró los residuos, pero no queda claro de qué manera se acompaña la reconstrucción posterior, ni cuántas familias neuquinas hay en esta misma condición esperando un llamado de la comisión vecinal para animarse a pedir ayuda.
