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La Feria del Libro de Neuquén entra en su recta final: qué se puede conseguir y cuánto cuesta recorrerla

Con títulos desde 2.000 pesos y una oferta que combina literatura patagónica, lecturas en vivo y propuestas para compartir en familia, la edición 2026 se despide este fin de semana en dos globas montadas para la ocasión.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · 17 de septiembre de 2026 · hace 54 min

Lo conocí a Domingo en la fila de la globa grande, apenas abría la mañana del sábado. Vino desde Centenario con su nieta de ocho años, una mochila chica y la decisión de no volver a casa sin un libro que ella eligiera sola. Me contó que la feria neuquina es, para los del interior, una de las pocas oportunidades del año para ver juntas en un mismo lugar a las editoriales que casi nunca llegan a las librerías de pueblo. Esa sensación, la de un encuentro que se vuelve pequeño festejo, recorre los pasillos de la Feria Internacional del Libro Neuquén 2026, que este fin de semana cierra sus diez días de actividad.

La organización repartió la oferta comercial en dos globas, con stands de libreros que llegaron desde Buenos Aires, Córdoba, Rosario y distintas ciudades de la Patagonia. Esa distribución, que ya es una marca de la feria, responde a una necesidad concreta: la región necesita espacios donde los sellos chicos y medianos puedan mostrar un catálogo que en las grandes cadenas apenas sobrevive. Para el visitante, la ventaja es clara: en pocos metros se pasa de la literatura infantil a la novela regional, del ensayo político al recetario mapuche, sin tener que cruzar la ciudad.

Cuánto sale armar la mochila de lecturas

El dato que más me preguntaron los lectores que se acercaron al puesto de informes tiene que ver con el presupuesto. La feria maneja un piso de 2.000 pesos para títulos de bolsillo y promociones de editoriales independientes, mientras que en el otro extremo hay volúmenes que superan los 70.000 pesos, sobre todo en las mesas de ilustrados, arte y primeras ediciones. El rango es amplio y conviene llegar con una idea: saber si uno va por un libro para regalar, por una novela para leer en el viaje de vuelta o por ese título patagónico que llevan meses buscando.

La brecha entre regiones se nota incluso dentro del catálogo. Mientras en los stands de Buenos Aires predominan los best sellers y la producción de los grandes grupos, las mesas de libreros patagónicos ofrecen autores que casi no circulan más allá de Bariloche, Neuquén capital o Comodoro Rivadavia. Para los lectores del interior, esa diferencia no es un detalle: define qué se puede leer durante el resto del año. La feria cumple, en ese sentido, una función de vidriera que el Estado provincial sostiene con subsidies y que las editoriales chicas aprovechan para llegar a un público que de otro modo no encontrarían.

Más allá del libro: música, lecturas en vivo y juegos

El programa de la última jornada incluye charlas con escritores, presentaciones de novedades y lecturas en vivo que se reparten entre las dos globas. A eso se le suman espectáculos musicales y experiencias inmersivas pensadas para un público que no quiere reducir la visita a una recorrida comercial. Para las familias, la feria ofrece también juegos educativos y propuestas gastronómicas que permiten armar una salida de varias horas sin que los más chicos se aburran.

Recorrí los pasillos durante una mañana entera y volví con una certeza: la Feria del Libro de Neuquén no es un evento menor del calendario cultural argentino. Lo que sí queda pendiente, y eso es lo que el gobierno provincial no comunicó con claridad, es cómo piensa sostener durante el resto del año el vínculo entre los libreros del interior y los lectores que solo se encuentran aquí, una vez al año, bajo estas dos globas. Tampoco se difundieron hasta ahora los montos de subsidyo que recibe cada editorial independiente por participar, un dato clave para entender por qué algunos stands llegan desde tan lejos y otros, directamente, no pueden hacerlo.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

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