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La VTV del amor: por qué Rolón propone revisar las parejas como se revisa un auto

El psicoanalista y escritor Gabriel Rolón habló con Luis Novaresio sobre el miedo a la soledad, la costumbre que sostiene vínculos dañinos y esa sensación de que siempre falta algo, incluso cuando se consigue lo deseado.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · 17 de septiembre de 2026 · hace 48 min

Desde La Pampa, María Eugenia me escribe cada vez que un tema toca la vida cotidiana de las mujeres y los varones del interior del país. Esta vez la nota me llegó de su mano: un análisis del psicoanalista y escritor Gabriel Rolón durante una entrevista con Luis Novaresio, en el que propuso mirar las relaciones de pareja como quien lleva el auto a la Verificación Técnica Vehicular. La imagen es simple, pero abre una pregunta que muchos evitan: ¿cuándo fue la última vez que revisamos cómo está nuestro vínculo?

Rolón señaló que la costumbre, la resignación y el temor a estar solo pueden sostener relaciones que generan sufrimiento. Desde el interior, donde muchas veces las parejas conviven durante décadas en pueblos chicos donde separarse parece un escándalo, esa observación resuena con fuerza. No se trata de un invento porteño: las cifras de matrimonios formalizados en provincias como Santiago del Estero, Catamarca o Formosa duplican las de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, según registros del Registro Nacional de las Personas. La brecha regional también se mide en la duración de los vínculos: los matrimonios celebrados en el norte del país tienden a registrar mayor antigüedad que los del Área Metropolitana.

La compañía no borra la soledad

Para Rolón, una de las trampas más frecuentes es confundir estar acompañado con dejar de sentirse solo. Lo dijo con una imagen directa: incluso un abrazo puede aliviar lo que una persona siente, pero no lo resuelve del todo. La compañía de alguien querido ofrece calma, aunque no elimina la experiencia de soledad cuando esta responde a cuestiones más profundas del sujeto.

“El deseo te incomoda porque te señala la falta. Se desea lo que no se tiene.”Gabriel Rolón

Una falta que persiste aun cuando se alcanza lo buscado

El escritor extendió esa lógica a otros órdenes de la vida. Consguir un trabajo, alcanzar un éxito profesional, leer un libro o tener un hijo forman parte de una lista que, según su mirada, no consigue eliminar definitivamente la sensación de vacío. La razón, explicó, está en la conciencia de que ni la vida ni los afectos son permanentes: convivimos con esos límites como parte de la experiencia humana.

  • Observar qué sostiene la continuidad del vínculo: costumbre, miedo o deseo genuino.
  • Distinguir entre compañía y alivio: estar con alguien no borra la soledad si esta responde a asuntos internos.
  • Revisar periódicamente la pareja, como se revisa un auto: detectar qué falla antes de que se rompa.
  • Aceptar que el deseo señala una falta persistente, incluso después de conseguir lo buscado.
  • Reconocer que la vida y los afectos son temporarios, y que eso forma parte de lo humano.

La propuesta de Rolón deja una pregunta incómoda para llevar a la mesa de los argentinos del interior, donde las familias se cruzan en la verdulería, en la iglesia y en la plaza cada domingo: cuánto de la pareja responde a lo que sus integrantes quieren realmente y cuánto a la costumbre o al temor a quedarse solos. Conversar sobre eso, sugiere el psicoanalista, es tan necesario como revisar el estado del vehículo antes de un viaje largo.

Lo que el Estado y el mercado no dicen

Ni el sistema de salud pública ni las empresas que ofrecen servicios de bienestar emocional suelen promover espacios gratuitos y accesibles para que las parejas del interior revisen sus vínculos. En provincias con menor oferta de profesionales de la salud mental, la recomendación de Rolón choca con la falta de respuesta institucional: no alcanza con pedir una VTV del amor si no hay dónde hacerla. La conversación pública sobre los vínculos se concentra en los medios porteños, mientras que en gran parte del país la única referencia sigue siendo el comentario de la vecina o el consejo del cura del pueblo. Esa es la deuda pendiente que el Estado y las compañías de servicios no están saldando: acercar herramientas concretas de cuidado emocional a quienes viven lejos de los grandes centros urbanos.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

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