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Domingo, 11 de octubre de 2026
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Nódulo pulmonar: por qué una mancha de tres milímetros puede terminar en el quirófano

El Papa León XIV será operado antes de su gira por América Latina. Especialistas argentinos explican cómo se evalúan estas lesiones, qué dice el tamaño y por qué la decisión de operar no siempre depende de los milímetros.

Por Malena AguirreTrabajo y educación digital · · hace 1 h
Nódulo pulmonar: por qué una mancha de tres milímetros puede terminar en el quirófano

Cuando me llegó la noticia de que el Papa León XIV iba a pasar por el quirófano por un nódulo pulmonar de apenas tres milímetros, lo primero que pensé fue en Jorge, un amigo de Mendoza que vive con un quiste de esos que aparecen en los controles de rutina. Nadie le dijo lo mismo que a Su Santidad: que había que abrir el pecho. La diferencia, como me los médicos que consulté, no está tanto en el tamaño como en el contexto y en cómo se lee cada imagen.

En la Argentina, la chance de toparse con un nódulo pulmonar en una tomografía es cada vez más alta: solo el Hospital de Clínicas de la UBA recibe unos cuarenta pacientes por mes derivados por este hallazgo, la mayoría después de un estudio pedido por otro motivo, según datos que manejaba la División Neumonología cuando la dirigía Ana María Putruele. Desde el interior, lo veo seguido: gente que va por una tos que no se va, una radiografía prelaboral o un control cardiológico y termina en el consultorio de un neumonólogo con una mancha redondeada que nadie sabe bien qué es.

Qué es, exactamente, un nódulo pulmonar

Es una formación redondeada u opacificada que aparece dentro del pulmón. En la enorme mayoría de los casos se descubre de casualidad, durante una radiografía o una tomografía pedida por otra razón. Su sola presencia no equivale a un diagnóstico de cáncer: según el infectólogo Alejandro Garcés, jefe médico de Helios Salud, más del sesenta por ciento de los nódulos solitarios de pulmón son benignos. Muchos son granulomas, pequeñas cicatrices que dejan procesos inflamatorios previos que pasaron inadvertidos. Otros pueden ser infecciones activas o, en menor proporción, lesiones malignas, que es lo que obliga a estudiarlos a fondo.

  • Tamaño: debajo de seis milímetros el riesgo suele ser bajo y se controla con seguimiento.
  • Bordes: regulares suelen apuntar a benignidad; espiculados, a malignidad.
  • Densidad: sólidos, subsólidos o en vidrio esmerilado, cada uno con un significado distinto.
  • Calcificaciones: ciertos patrones son típicamente benignos.
  • Antecedentes del paciente: tabaquismo, exposición a amianto, enfermedades respiratorias previas o cáncer previo cambian toda la lectura.
  • Comparación con estudios anteriores: si el nódulo ya estaba y no creció, se inclina la balanza hacia benigno.
“Tres milímetros no es importante. Es por prevención.”Ana María Putruele, exjefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín (UBA)

Putruele, que también es consultora en tabaquismo del Hospital de Clínicas, fue muy clara al describir el caso del Papa: una lesión así es diminuta para los parámetros que manejan los neumonólogos. La decisión de operarlo, en su lectura, responde a un criterio preventivo y no a un tumor grande ni a un comportamiento agresivo. Las guías Fleischner, que son la referencia internacional para estos hallazgos, recomiendan conductas distintas para nódulos sólidos según superen o no los ocho milímetros, un umbral bastante más alto que el de Su Santidad.

“Nunca uno puede asegurar el diagnóstico con solo la imagen.”Alejandro Garcés, jefe médico de Helios Salud

Lo que viene después del hallazgo depende del tamaño, los bordes y los factores de riesgo. El camino puede ser un seguimiento con tomografías cada seis o doce meses, una tomografía por emisión de positrones, una biopsia con aguja o, en casos puntuales, la cirugía. En el norte argentino y en varias provincias del NEA y el NOA, la brecha es clara: los pacientes suelen llegar derivados desde el interior con estudios hechos en centros privados de Buenos Aires o Córdoba, mientras en los hospitales públicos de referencia el acceso a tomografía por emisión de positrones sigue siendo desigual. Putruele lo resume con una frase que a mí, cada vez que la escucho, me deja más tranquilo: "En general, el pronóstico, si es pequeño, es bueno", aunque aclaró que la valoración final depende de la ubicación exacta, las características radiológicas, el tipo de tumor si resultara maligno y la presencia o no de otros factores.

Lo que el Vaticano no dijo

El comunicado oficial confirmó la lesión y la cirugía, pero no explicó por qué se eligió la operación y no el seguimiento con imágenes, ni en qué hospital se hará ni quién la encabezará. Tampoco se conoció el resultado de la biopsia previa que justifique la intervención, ni si existen antecedentes de tabaquismo o exposición ambiental que hayan inclinado la decisión. Para los argentinos que conviven con un nódulo pulmonar, esa zona gris es la misma que enfrentan en sus propios consultorios: no alcanza con el tamaño, hace falta todo el contexto clínico para decidir si se observa, se biopsia o se opera.

MA
Malena AguirreTrabajo y educación digital

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