Cuando la inteligencia artificial achica la distancia entre el delincuente y el experto
Un robo de 6.300 millones de dólares a Binance, ataques a cámaras de frío en Europa y fallas en PHP muestran un cambio de escala en el delito informático, según investigadores de seguridad.
Cuando leo sobre ciberataques suelo pensar en alguien con años de formación técnica detrás de cada movimiento. Lo que describen ahora los investigadores de seguridad es otra cosa: la inteligencia artificial no crea técnicas nuevas, pero permite que actores sin conocimiento técnico avanzado operen con capacidades que antes requerían años de experiencia. Esa es la idea que une los episodios de las últimas semanas.
El robo a Binance y el grupo detrás
El 29 de octubre, Binance reportó el robo de aproximadamente 6.300 millones de dólares, el mayor golpe registrado contra una plataforma de criptomonedas. El FBI atribuyó el ataque al grupo norcoreano TraderTraitor. La investigación inicial de la empresa apuntó a la computadora comprometida de un ingeniero, desde la cual se ordenaron retiros sin autorización. Binance identificó después otros puntos de entrada, aunque la reconstrucción completa sigue en curso.
TraderTraitor combina espionaje corporativo, ingeniería social e infiltración a través de falsos trabajadores informáticos. Una de sus campañas más documentadas, conocida como Contagious Interview, se hace pasar por reclutadores que ofrecen empleos con remuneraciones extraordinarias y convencen a desarrolladores de ejecutar pruebas técnicas con código malicioso.
Heladeras industriales y servidores web
- Francia: ataques contra los sistemas de refrigeración de cientos de supermercados, con temperaturas de 50 grados en las cámaras de frío y alimentos descartados.
- Europa: incidentes similares reportados en Suecia, Bélgica, Luxemburgo, Estonia, Países Bajos, Finlandia e Irlanda.
- Danfoss: confirmó ataques contra 17 empresas en Países Bajos y señaló que los equipos tenían contraseñas predeterminadas y redes sin protección adecuada.
- PHP2Shell: dos fallas críticas en el lenguaje que hace funcionar gran parte de los sitios web, ya incluidas en el catálogo estadounidense de vulnerabilidades explotadas.
Las fallas en PHP también alcanzaron a servidores en Argentina, un dato que nos toca de cerca. Lo que une estos casos, según los investigadores, no es un único origen sino un cambio en la velocidad y el alcance con que se producen los ataques.
